jueves, 19 de diciembre de 2024

MI AMIGA

Subió por las escaleras mecánicas lentamente, le gustaba fijarse en la decoración del Centro, le gustaba mirar a la gente entrando y saliendo de las tiendas sonrientes y a la vez orgullosos de haber encontrado el regalo o regalos ideales para alguien especial, mientras se escuchaban villancicos de toda la vida que ella a su vez tatareaba mientras sonreía.

Dentro del Hipermercado y sin saber porqué, sintió un escalofrío por toda la espalda, de repente estaba intranquila, sintió que alguien la observaba. Allí estaba ella, enfundada en un elegante abrigo rojo, esbelta, sujetando un carrito vacío mirándola fijamente.

-¿Tú otra vez? ¿Qué haces aquí? le pregunto algo molesta.

Ella no contesto, simplemente empujo el carrito y se marcho hacía la zona de las Flores de Pascua.

-Toma la más bonita , te la regalo. Dijo la mujer mientras sonreía.

-No, muchas gracias, no compro Flores de Pascua, respondió ella amablemente.

-Lo se, pero a lo mejor este año es diferente. Volvió a decir la mujer de nuevo.

-No, este año tampoco, le contesto mientras le daba la espalda e iba a buscar su carro que también estaba vacío.

En cuanto la perdió de vista se dio cuenta que la tristeza se había apoderado de ella exactamente como el año anterior.

No iba a darse por vencida e inicio su camino hacía la zona de los comestibles, saco su lista y empezó a meter cosas en el carro, cuando de nuevo se la encontró en la zona de los turrones.

-Espera, espera no te vayas, le grito la mujer de nuevo.

-Lo siento, tengo la compra a medias, hoy tengo prisa, le contesto ella intentando marcharse,

-¿Prisa? pregunto ella en tono algo burlón.

Silencio…

-¿Bueno no contestas? Continuo diciendo la mujer.

Quería marcharse pero tanto ella como el carro de la compra estaban paralizados ¿Qué es lo que la estaba pasando? Se pregunto.

-Estoy esperando, hablo de nuevo su vieja amiga, mientras la rodeaba con su carro vacío.

-¿No me reconoces? de verdad no sabes ¿Quién soy? preguntó sarcásticamente.

-Déjame que me vaya por favor, dijo ella con un hilo de voz.

-Vete, le contesto ella. Tienes prisa

-Si, le volvió a decir, este año tengo prisa.

-Está bien, pero antes de marcharte, responde a una pregunta:

-¿Todas esas cosas, son para ti sola?

-No, me las voy a comer con toda mi familia, le contesto toda orgullosa.

Mira, te lo pregunto de otra manera:

-¿Todas esas cosas, te las vas a comer tú sola? enfatizando el «tú sola»

-Una lágrima asomo por su mejilla, admitiendo que esa Navidad también la pasaría sola y agarrándola del brazo le pregunto:

-¿Me acompañas a devolver a su sitio todas estas cosas?

Caminaron juntas, colocando cada cosa en su lugar, hasta que el carro estuvo totalmente vacío. Finalmente se despidió de ella con un:

-Ojalá no nos volvamos a ver.


martes, 17 de septiembre de 2024

SOS BARRIO DE SAN BLAS

 

Buenos días mi nombre es Aurora y desde que nací de esto hace ya 61 años he vivido en mi barrio San Blas.

He de decir que desde siempre o casi siempre hemos convivido con la dichosa DROGA en el barrio por poner un ejemplo cuando era jovencita he íbamos a la discoteca (...de esto hace ya mil años) y los chicos que se acercaban y preguntaban ¿de donde eres?, mi respuesta siempre era la misma “...de la prolongación de Arturo Soria” porque si contestabas de San Blas te miraban y te decían “...hasta luego Mari Carmen”

Podía poner muchos más ejemplos como cuando cogías un taxi y le decías a San Blas y te respondían “Si usted va a la Avda. De Guadalajara, no le llevo”, en fin las anécdotas serían incontables.

Vinieron unos años en los que se creo el famoso Barrio de las Rosas se creo el estadio Metropolitano y las cosas parecen se apaciguaron algo, digo algo, porque ellos no dejaban de estar siempre pululando por el barrio de San Blas pero de otra manera, no sentíamos tanta inseguridad no veíamos tantos desperdicios tirados por la calle, no veíamos tampoco el deterioro de el Parque El Paraiso, un parque que por cierto era la envidia de muchos barrios.

Hasta hace unos meses que la DROGA entro a saco (perdonar la expresión) de nuevo el barrio sentimos esa inseguridad que durante años sufrimos. La gente del barrio a vuelto a sentir ese miedo de antaño. Miedo a que te puedan atracar o apuñalar. Hablan que se ha instaurado en FENTANILO, para ser sincera no sé si es verdad, pero lo que si puedo asegurar es que estas personas se han hecho con el barrio, me explico ponen plásticos a manera de tiendas de campaña para crear un sitio donde drogarse o prostituirse, no es raro verlos tirados en el parque desnudos, con la conciencia perdida, no es raro verlos hacer sus necesidades sin ningún tipo de pudor y con lo que conlleva esto.

Fuimos y seguimos siendo un barrio modesto donde trabajas para vivir. Donde nos da igual que tu vecino sea de la Comunidad Gitana o pertenezca algún país de Hispanoamérica, no hay ningún tipo de problema, porque somo todos iguales ninguno tiene más que el otro.

Si me preguntáis si ha venido algún medio de comunicación he de decir que si, pero creo que con otra idea, se dices algo que no les cuadra lo borran y busca al “facha” de rigor que siempre hay alguno en nuestro caso algunos que les cuentan lo que ellos quieren oír, pero sin llegar a nada,. No sé si me explico.

Los vecinos están totalmente desencantados con el barrio. La gente joven busca marcharse y no tan joven solo tienen ganas de llorar, porque no pueden irse del barrio.

Yo no quiero irme de mi barrio, quiero poder disfrutar de él como antes , quiero que mi familia no tenga miedo a criar a sus hijos allí. Quiero que la gente disfrute de nuestro parque, Quiero ver a esos vecinos volver a sonreír porque sus nietos han vuelto a casa a comer los domingos, quiero ver como se llena de niños la carretera del parque con sus bicicletas, patinetes y balones.

Sé que no somos los vecinos del Pso. De la Castellana (estadio Bernabeu), sé también que no tenemos tanta fuerza como ellos. Sé que no tenemos los medios suficientes para poder quitar esta “lacra” del barrio. También sé que tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid, desgraciadamente no va hacer nada, entre otras cosas ¿por qué a donde se los llevan?.

En mi opinión creo que como barrio que ha sufrido esta “lacra” durante casi toda su existencia tendrían que hacer un poder y echarnos una mano. Para ser sincera no me importa a donde puedan irse, creo que la DROGA es una opción, hablan de enfermedad, hablan de empatía hacia ellos y el barrio le ha ofrecido durante muchos años esa empatía que hablan, les hemos ayudado (comida, dinero, mantas etc) San Blas es y ha sido un barrio solidario con estas personas, pero ahora el barrio ya no es el barrio. El barrio está inundado por zombies y nosotros no sabemos que más hacer .

Puede sonar egoísta, puede sonar a lo que queráis, pero estamos (hablo en plural) muy cansados de estar sometidos a estas personas, es cierto que son enfermos, es cierto que no son conscientes de sus actos también es verdad, pero como todo en la vida uno se cansa de esta situación, un tiene un límite, no nos llaméis insolidarios porque no lo somos. No nos digáis que son solo enfermos y que esto lo hay en todos los barrios porque no es verdad.

El barrio de San Blas lleva muchos, muchísimos años soportando esto. Algunos de nuestros vecinos han sucumbido a esta “lacra” desgraciadamente desapareciendo de este mundo. El barrio junto con sus vecinos se merece una nueva oportunidad, pero de verdad.

No quiero ni oír que es un gueto, el barrio de San Blas no se lo merece.

Aurora López Rodríguez

(Vecina de San Blas)




miércoles, 24 de julio de 2024

INSOPORTABLEMENTE BUENO


El olor era Insoportablemente Bueno. Por mucho que quisiera salir de esa habitación, no encontraba la salida . 

-¿Qué es lo que hago aquí? ¿Cómo llegue? ¿Pero? 

– Ese olor,  no lo soporto, no puedo con el. Chillo.

Una vez que termino de hacer su serie de respiraciones para controlar su dichosa ansiedad, fue observando aquella habitación más detenidamente . No había cambiado nada, estaba tal y como él la recordaba. Los tres grandes ventanales estaban extremadamente limpios como a él le gustaba. Las cortinas blancas recién almidonadas y planchadas con ese olor a lavanda tan peculiar en toda la ropa de cama, las encimeras resplandecientes, así como el viejo horno de leña.

-¿Pero ese olor de dónde viene? volvió a preguntarse ahora mucho más tranquilo.

Intento de nuevo salir de aquella cocina pero la puerta no se abría, miro hacía los ventanales acercándose  a uno de ellos y se acordó que estaba roto, pero quedan dos más se dijo a si mismo. Sin problema, abrió uno de ellos sacando la cabeza por uno de ellos. En cuanto la brisa acaricio su cara inspiro el aire fresco del atardecer supo  que estaba en casa y en ese mismo momento le rugieron las tripas. 

-Tengo hambre murmuro.

– ¡¡Tengo hambre!! dijo de nuevo pero está vez en voz alta y alegre.

Miro a su alrededor y reparo en el frigorífico, estará vacío pensó, pero decidió mirar por si acaso. No podía creérselo, tenía de todo. Bueno de todo no, faltaba lo principal,  faltaba lo más importante, dar forma a ese olor que a la vez odiaba y amaba.

Sin pensárselo busco una chaquetilla que estaba allí como si estuviera esperándole  y  obro el milagro. Amaso, dejo reposar y volvió amasar dando firmes a la vez  suaves masajes a  esa masa que  en sus manos crecía por momentos. Una vez concluyo de mimar la masa,  horneo una gran hogaza  de pan  volviendo ese olor Insoportablemente Bueno. 

Preparo unos huevos, un  poco de jamón y una gran rebanada de ese pan humeante cuyo olor embargaba toda la habitación.

Inicio la ceremonia cerrando los ojos a la vez que abría su grandota boca para dar buena cuenta de su improvisada comilona, pero cuando volvió a abrirlos y todavía con esa sonrisa tonta en la cara se asusto al ver a tanta gente a su alrededor,  que lloraba y reían a la vez. Estaba totalmente desconcertado, donde estaba su comida donde estaba su rebanada de pan pensó mientras unas lágrimas les resbalaban por las mejillas.

-Miguel, ¿ Me escucha? ¿Cómo se encuentra? le preguntó el que supuso que era el médico por su indumentaria

-Bien, dijo entrecortadamente . Estoy bien repitió,  mientras buscaba a alguien con los ojos.

-Miguel,  dijo de nuevo el médico, has sufrido un accidente. ¿Me entiende?

No escuchaba, no sabía de lo que le estaba hablando, no sabía que estaba haciendo allí. Pero el olor  Insoportablemente  Bueno estaba allí. Estaba cerca muy cerca de él,  justo detrás de la bata blanca, allí estaba  con sus manos entrelazadas, ojos llorosos,  con la chaquetilla blanca  del Obrador puesta todavía,  y con ese olor  que le devolvió a la vida.