domingo, 4 de mayo de 2014

LA PARÁSITA


Estimada señora:

El otro día escuché unas declaraciones suyas que me dejaron algo cao, no sé si entendí bien, pero a los desempleados nos llamo PARASITOS, por lo que me atrevo a escribirle estas letras.

Señora, no la voy a insultar, ni chillar, ni tampoco darle una patada en su trasero en caso de poder coincidir con usted, no, una aunque PARASITA, está bien educada, pero verá  y ante todo dedicar un Hurra a todas esas mujeres que ejercen de madre a la vez que trabajan a veces por un miserable sueldo, a veces perdiendo dinero, perdiendo momentos únicos en la vida de un bebé por un, repito, miserable trabajo.

Nunca he sido madre, la naturaleza es sabia muy sabia y decidió darme 3 niños ya creciditos hace bien poco (vaya lío), por lo que no he disfrutado de ninguna baja maternal, usted señora ha sido madre seis veces por lo que tengo entendido  y supongo que con sus respectivas bajas laborales nada más y nada menos que seis, cobrando de la Seguridad Social, como es debido. No quiero que se me malinterprete, creo que TODA mujer tiene derecho a ser madre, a disfrutar de su baja maternal, es más creo que habría que revisarla, me parece escaso el tiempo, pero llevados a estos extremos me ha parecido bien recordárselo señora.

Por mi parte y no quiero pecar de modesta, decirle que desde que comencé a trabajar nunca estuve de baja, es cierto que alguna vez me quede en casa porque se me pinza un nervio de la espalda, pero le aseguro que nunca más de un día, nunca he faltado porque alguno de mis niños estuviera enfermo, o porque debía llevarle a la revisión con el pediatra, o por asistir a la función de Navidad, he trabajado, sin importarme horarios, sin importarme si tenía o no dolor de cabeza, he trabajado mientras a un familiar le estaban operando, he trabajado muy duro, para que me pusieran en la calle después de casi veinte años.

Después trabajé dos años más en un proyecto para Telefónica, señora, volví a trabajar de nuevo sin importarme horarios, hacía todos los días unos 76 km  (ida y vuelta) por un salario base, no falté ningún día a trabajar, para mí era primordial mi trabajo, para mí era primordial cotizar, para era primordial la responsabilidad, me negaba a vivir del estado, pero está maldita crisis también acabo con dicho proyecto, esta maldita crisis me volvió a enviar al paro.

Ahora  y a mi edad cincuentona, soy incapaz de encontrar un empleo, me da igual si es digno como si no. Ahora señora que agoté hace ya algunos meses mi prestación,  me da vergüenza entrar en la oficina de desempleo, me siento mal, me parece estar pidiendo limosna y lo peor de todo es que te tratan como ganado, no te ayudan, vamos no te miran ni a la cara, supongo que porque quieren acabar enseguida y marcharse a desayunar o por vergüenza, porque no saben que decirte.

Señora, sé que a lo mejor se me interpreta mal, no se me entiende, pero lo que quiero recordarle cuando habla de  parásitos del sistema, acuérdese de estas cosas, acuérdese de las personas que han trabajado, que quieren trabajar y que ustedes no les dejan y enciman se permiten el lujo de “insultar”, “despreciar” “humillar”, no somos una lacra, definitivamente NO, más bien somos sus víctimas, somos esas personas que están en la calle porque ustedes acostumbrados a ganar un pastón en los años anteriores, ahora aunque siguen ganando,  pero ganan menos, son ustedes los que sin ningún escrúpulo, sin ninguno, nos ponen de patitas en la calle.

Me gustaría recordarle que los que hemos trabajado y los que por suerte siguen trabajando, de sus mermadas nóminas nos quitaban o les quitan un porcentaje para el desempleo,  en mi caso ya no, por desgracia,  pero si, en el de otras personas, se pagan o se han pagado su  desempleo, pero si todavía no lo entiende me gustaría que buscase las siguientes definiciones SOLIDARIDAD, EMPATÍA.

No son difíciles de buscar,  pero francamente no sé, sí será capaz de entenderlas, no hay problema, yo le puedo ayudar, es más podemos si usted quiere, darnos una vueltecita y enseñarle algunos amig@s.

Reciba un cordial saludo, por cierto, no me creí sus disculpas.
Fdo.: La Parasita 

domingo, 27 de abril de 2014

COMPARTIDA LA VIDA ES MÁS

A mí el teléfono móvil es uno de los artefactos  de las nuevas tecnologías que me sobra,  soy de las que lleva el teléfono en el bolso para hacer bulto lo reconozco, si suena no lo oigo y si lo escucho, nunca, nunca lo encuentro, suena y suena y yo de los nervios, nada, que no lo encuentro, en el coche no existe, en su lugar llevo a mí Pepa particular que es una GPS muy aplicada, siempre anda actualizándose, para no perdernos, nos llevamos bien. El guasa tampoco me va demasiado, soy lenta, nada ocurrente y encima muy torpe escribiendo, internet tampoco lo utilizo, definitivamente no dependo de la telefónica móvil. Es más, los fines de semana, libra, vamos que se queda en casita tan ricamente, ni me echa de menos ni yo a él.

¿A qué viene está confesión? Pues a que a principios del mes pasado (Marzo) recibí una “amable” llamada del departamento comercial Movistar, Lizy me dijo que se llamaba, para comunicarme que estaba pagando de más. Por una parte pagaba el Adsl más teléfono fijo, y  por otra el teléfono móvil.

La verdad  es que (que castizo) lo sabía, pero pagaba tan poquito de móvil, cuando digo poquito es muy poco, que no me importaba tener facturas diferentes, a lo que la amable Lizy  me hizo ver que con la tarifa Fusión Mini, todavía me ahorraba algo de dinero, no mucho, pero algo sí.

Cuando Lizy escucho las palabras mágicas “me interesa”, empezó a relatarme de carrerilla, que además me iban a dar internet, un terminal nuevo, no sé cuánto tiempo gratis en llamadas a teléfonos móviles y a cambio yo me comprometía a estar un año con Movistar.

De acuerdo, la volví a repetir. Por mi reloj llevábamos casi quince minutos, entre esperas y no sé que más, pero lo que no sabía es que todavía me quedaba como otros veinte minutos más de teléfono para terminar de contratar la dichosa tarifa.

…Un momento Sra. López, por favor no cuelgue Sra. López estamos realizando los cambios, gracias por la espera Sra. López, por favor no cuelgue Sra. López, gracias por la espera Sra. López, así casi otros veinte minutos horrible.

Y una vez realizada la gestión ¡¡por fin!! la llamada del 1004 para hacer la valoración. Lizy, se lo había currado y marque el 8, colgando definitivamente mi teléfono fijo. A los pocos minutos empiezo a recibir una serie de mensajes dándole la bienvenida a Movistar Fusión y otros dos más con el código para recoger mi Galaxy Mini Young.

Ese día decido que tengo que hacer algunas gestiones más importantes que ir a recoger el teléfono, me hacía tanta ilusión, como ponerme a correr alrededor de la Peineta (estadio olímpico, o lo que queda de él) así que pasados algunos días más y porque tuvimos que ir a comprar unas “cosillas” al Carrefour, me acuerdo que tengo que recoger el teléfono, así que antes de entrar y coger mi cestita, entro en la tienda de Teabla uno de los distribuidores de Movistar en el Centro Comercial de las Rosas. Cuando llego después de esperar un buen rato en la cola o fila (a elegir), saco mi teléfono y les enseño el mensaje de Movistar, la dependienta muuu (je,je) amable, me mira sonriendo y me dice que los tienen agotados, pero que recibirán el pedido el próximo viernes, que vaya a verlos entonces.

Bien el viernes me acerco de nuevo y vuelven a decirme siempre sonriendo que los tienen agotados, que Movistar les envían pocos terminales, miro el reloj y no eran las doce la mañana, amablemente me vuelven a decir que el martes reciben otro cargamento que me pase de nuevo.

Con la misma amabilidad les pregunto que si no pueden reservarme uno y que el día y hora que ellas me digan yo, estaré allí como un clavo, vuelve a sonreír, diciendo que es imposible, que no pueden hacerlo de ninguna de las maneras.

Esa misma tarde salgo a dar una vuelta por la calle de Alcalá y mira tú por dónde, paso por otro distribuidor de Movistar y curiosamente de la misma empresa Teabla, no llevo demasiada prisa y paso con mi móvil en la mano y el mensaje en la pantalla, recibo la misma contestación (tenemos agotadas las existencias, pero el martes vamos a recibir más, ¿por qué no se pasa?.

Dejo pasar los días, la verdad es que no me apetece estar peregrinando por un teléfono, pero claro tengo un angelito negro que me dice “sabes que lo estas pagando, te lo han ofrecido, tienen que ir a por él aunque no valga mucho, es tuyo”.

Tiene razón, como en otras ocasiones, y me pongo manos a la obra, me acerco de nuevo a la tienda y vuelven a contarme lo mismo, saliendo de allí, decido llamar al 1004 y le cuento a  Lola del departamento de reclamaciones, lo que me está sucediendo, ella muy bien aleccionada, me atiende poniendo la reclamación y dándome toda la “coba” que sea necesaria, pero el angelito negro vuelve a decirme “no seas tonta, no te ha hecho el menor caso, mañana les vuelves a llamar”,  así lo hice, hasta el punto que pedí que me dieran de baja el servicio, que me quedaba como estaba anteriormente, entonces, me pasaron al departamento de bajas, pasándome con José Antonio comunicándome  que dicha baja me costaría unos 125 Euros.

Me quede sin palabras y le dije que no era eso lo acordado, José Antonio frío como un tempano me volvió a repetir la cantidad  preguntándome si ya lo había decidido, le  colgué (sé que actué mal) pero la rabia me pudo.

Han pasado algunos días y he seguido con mi particular peregrinación por las tiendas de Movistar, han pasado los días y mis llamadas al departamento de reclamaciones de Movistar han continuado.

Decirles que por mi parte, me siento estafada, engañada y  defraudada, que yo, Aurora López Rguez., nunca exigí un terminal, para contratar la tarifa Fusión Mini, fue Lizy, la que me lo ofreció como parte del pack. No quiero un nuevo terminal, no me interesa, pero no me gusta que me tomen el pelo, no me dan ninguna solución, solo palabras amables, no me gusta pagar por algo que no tengo.

Si ustedes están ofreciendo un producto, una oferta de las que no son capaces hacer frente, cambien de estrategia, todos sabemos que desde hace tiempo que “la barra libre” con la telefonía móvil se acabo, sabemos que si queremos “fardar” con un artilugio de estos, nos lo tenemos que pagar. Ofrezcan su servicio de Adsl, ofrezcan su internet en el móvil y sus  minutos gratuitos en llamadas,  sin más, pero no engañen a la gente, no nos hagan pasear y pasear, aunque algunos no tengamos otra cosa que hacer.  


¿Compartida la vida es más? Frase para reflexionar.

lunes, 31 de marzo de 2014

PUNTO, SET y PARTIDO

Es curioso comprobar la cantidad de antipatías que ha creado la marcha del pasado día 22. Es curioso leer, escuchar a personas que como en mi caso por ejemplo, les dejan mensajes un tanto extraños, mensajes de personas que como yo se hayan buscando empleo, son capaces de defender a este gobierno porque salió vencedor en las urnas, son capaces de escribir que a ellos nos les hace falta ninguna marcha que ya si eso se buscan la vida.

A estas personas me gustaría decirles desde el respeto “que haya ellos” que el individualismo hoy por hoy no funciona, que para conseguir algo uno debe manifestarse, debe hacerse oír, debe reclamar sus derechos, debe ser SOLIDARIO, y aunque es una frase bastante manida “la unión hace la fuerza”.

No era una marcha de extrema izquierda como quieren hacernos creer, tampoco una marcha de extrema derecha (…que repeluqui) éramos cerca de dos millones de personas, que nos manifestábamos pacíficamente por los latigazos que estamos recibiendo casi a  diario por puñado de mandamases. Siempre pacíficamente, siempre respetando a la persona de al lado, siempre respetando las zonas verdes, siempre pacíficamente.

Pero de repente un grupo de “desalmados” hablan de extremistas, para mí que esos no tienen ni puta idea de nada, bueno si, saben pegar, saben dar patadas, saben apedrear, saben cómo hacer que una Manifestación con éxito pase a ser uno de los peores episodios pase a ser una gran escabechina, pase a ser un “punto, set y partido” para el equipo de este gobierno.

Si, efectivamente “punto, set y partido” para el gobierno, porque con la actuación de estos “desalmados” se ha perdido toda la información sobre la marcha, nadie habla del porque no encontrábamos allí, nadie habla de la cantidad de gente que pacíficamente estuvimos reclamando nuestros derechos, estuvimos chillando “si se puede”, nadie habla de la cantidad de familias, de la cantidad de gente joven y mayor que sostenían pancartas (educación, sanidad, preferentes, hipotecas, trabajo, etc), nadie habla del ambiente tan cordial que se percibía, no, sólo se habló y continua hablándose de estos desgraciados que pagados o enviados por vete tú a saber por quién, reventaron la Marcha, dándole una oportunidad de “oro” a el gobierno de la Comunidad, así como al Ayuntamiento de Madrid.

Ya lo veis, dentro de poco, por no decir YA serán ellos, los que nos digan dónde, cuando, a qué hora y  aforo (para esto último, seguro que lo controlan de maravilla) podremos manifestarnos.

Y yo que soy muy mal pensada, lo reconozco, me pregunto si no habrá algo detrás de todos estos desalmados, huele a Botella (bueno quién dice Botella, sabe que hablo de
Fray Gallardón) pero,  me huele más a Cifuentes, recuerdo que hace más o menos dos años dijo, que no podían consentirse tantísimas Manifestaciones que venían haciéndose en el centro de Madrid.

Si, si que soy mal pensada, porque mira tú por dónde, les ha salido casi “rodadito” para tener más fuerza todavía y así, aprobar La Ley de Seguridad Ciudadana, fíjate tu por donde, ella, la Cifuentes con esa carita de no haber roto un plato, dice ahora que se ha enterado a través de la prensa de la propuesta de la Botella ósea de Fray Gallardón y ella pobre, se entera a través de un teletipo, ¡¡vaya por Dios!!, ande luego, como son ehhhh.

Me parece indignante que en los tiempos en los que estamos viviendo, traten de crear una Ley como esa y encima con malas artes. Tratando de hacer creer a la gente que manifestarse, reivindicar, puede traerles consecuencias. Me indigna que traten de prohibirnos que nos reunamos en la calle y al mismo tiempo me gustaría hacerles una pregunta  ¿qué será lo próximo señora alcaldesa?, ¿qué será lo próximo señora delegada del gobierno?.

Quizá desgraciadamente muy pronto, envíen ustedes a una patrulla para dispersar a los grupos de mamas que se quedan de palique en la puerta del cole, o quizá envíen ustedes a la patrulla a los parques para dispersar a los grupos de personas que tranquilamente pasan un rato jugando a la petanca.


Pero yo, seguiré manifestándome, seguiré diciendo “si se puede”, donde me puedan escuchar, donde me puedan ver, no creo de ninguna de las maneras que se genere ningún tipo de daños colaterales como dice nuestra Alcaldesa (que por lo visto, ha vuelto a su antiguo peluquero) vivimos todavía en un país democrático, o eso creo.

domingo, 23 de marzo de 2014

OS ECHE DE MENOS




Ayer 22 de marzo estuve en la Marcha por la Dignidad, a decir verdad había mucha gente, muchísima gente, pero eche menos a mucha más, por ejemplo a ti que en los corrillos te gusta hablar de política, o a ti que siempre hablas de lo que deberíamos hacer, o a ti también, que sonríes diciendo que esto es un desastre, que lo que nos pasa es que no nos movilizamos, que hay que dejar de tener miedo y lanzarnos a la calle.

Supongo que por la tarde a todos esos que no fueron y que desde su sillón seguían con todo lujo de detalles lo que la televisión les mostraba, opinarían y hasta discutirían de cómo ellos lo habrían hecho, supongo también que comentarían la cantidad de gente que fue a la Marcha, pero desde su sillón, ese sillón que ya tiene la forma echa de tu trasero y en que te encuentras tan a gusto.

Os eche de menos, porque aunque se habla, de una cifra de cerca de 2 millones de personas, que ya son personas, faltaba gente, vosotros que seguís en paro, que seguís sin poder enviar a vuestros hijos a la Universidad, que seguís sin poder pagar una hipoteca. Esos que se quejan de lo mucho que trabajan y de lo poco que les cunde el salario, esos que para pasar una noche en el hospital con su enfermo tienen que llevarse de casa una almohada y una manta porque allí no se la van a dar, porque sencillamente no hay.

Os eche de menos y ahora me refiero a vosotros señores de esta España de izquierdas, a vosotros socialistas y sindicalistas, no te vi Cándido, no te vi Toxo, no te vi Elenita, no te vi Alfredo, ni a ti tampoco Eduardo ni tampoco estaba Oscar, ni tampoco vi a los jueces esos que hacen tan indignados dicen que están, no quiero olvidarme de esos periodistas, esos de las tertulias políticas, esos defensores de la dignidad, estandartes de la libertad y de la igualdad, tampoco les vi.

Es cierto que no era una movilización de partidos políticos, como me recordó hace pocas horas la plataforma Marea Blanca.

Copio y pego:
 
1. Marea Blanca ‏@EsMareaBlanca 13 hMarchas
por la Dignidad en todo el mundo pic.twitter.com/Bhe7hZYMGz
2.AURORA LOPEZ RGUEZ ‏@tataaurory 13 h@EsMareaBlanca Yo estaba también, pero
dónde estaba el PSOE y los Sindicatos?

3.Marea Blanca ‏@EsMareaBlanca 13 h@tataaurory No era una movilización para
partidos políticos o sindicatos, sino para ciudadanos

4. AURORA LOPEZ RGUEZ ‏@tataaurory 13 h@EsMareaBlanca Pero los partidos políticos
nos lo dirigen personas? ¿no son ciudadanos también?

5. Marea Blanca ‏@EsMareaBlanca 13 h@tataaurory Veo que no has entendido el fin
de la movilización. Es una manera de reclamar dignidad y derechos ciudadanos,
no políticos.
 
Y desde aquí me gustaría responderles siempre desde el cariño y el respeto, que a lo mejor, y como personas de “carne y hueso que son” deberían haber apoyado dicha marcha, reclamar los derechos y la dignidad de las personas. Personas que tienen un día a día cada vez más duro, os lo aseguro, que juntos podemos conseguir que dejen de estrujarnos, de pisotearnos. Como individuos deberían haber estado allí, sin discursos, sin fotos, sólo como personas normales y corrientes, deberían haber acompañando a esas personas que iban en silla de ruedas, a ese grupo de invidentes que con su megáfono en mano no dejaban de cantar coplillas, deberían habernos hecho sentir su apoyo, sentir que están con el pueblo.

Creo que en ocasiones tendría que olvidarse de la política, y saber donde se DEBE estar, y ayer pudo ser un buen día para hacerlo, olvidar por unas horas “el tú más” y estar al lado nuestro.

domingo, 16 de marzo de 2014

¿Y TÚ, DÓNDE ESTABAS?



Esa es la pregunta que me he hecho esta misma mañana escuchando en la radio y más tarde en televisión cuando celebraran el décimo Aniversario de las víctimas del 11 M.

Es uno de esos recuerdos, que vuelven a ti, año tras año y que recuerdas con todo lujo de detalles, han pasado diez años ya, pero lo recuerdas, con toda nitidez, y porque no, con rabia.

Recuerdas, que estabas haciendo, con quien estabas, recuerdas la expresión de sus caras en ese momento.

En mi caso, recuerdo que tanto en el atentado del 11 de Septiembre en Estados Unidos, así como en el del 11 de Marzo en España, me encontraba con la misma gente, estaba en la misma empresa, en la empresa en la que trabajé durante algo más de 19 años, donde empezó a trabajar Javier, un “chaval” muy pizpireta, bajito, con su traje del Hipercor y su maletín, siempre de acá para allá, haciendo todo tipo de recados para el que era por aquel entonces el tercero en la línea de sucesión de la empresa y que en la actualidad es el Presidente (recordáis Panamá?).

Recuerdo que nos estábamos trasladando a nuestras nuevas oficinas y había bastante caos, cuando uno de los compañeros, pregunto si alguien tenía una radio. Eran más de las 10 de la mañana, yo saque mi vieja radio conectándola de inmediato. Tenía una cristalera bastante grande a mi lado y mientras escuchábamos lo que estaba aconteciendo en esos momentos, mire a través del cristal, parecía mentira que en toda la calle Velázquez no se oyera ni un ruido de coches, no había gente pasando por el paso de cebra, de vez en cuando, pero muy de vez en cuando se oía el ruido de alguna moto, pero nada más.

Continuábamos escuchando la radio, y trabajando …había que producir y cada noticia era peor. Recuerdo al reportero, que alguna que otra ocasión, era incapaz de describir lo que estaba sucediendo, “no puede ser” “no puede ser” y su voz se quebraba. 

En mi caso, no era capaz de concentrarme, no tenía ganas de trabajar, por un momento me olvide de “producir”, miré a través del cristal de nuevo, la calle Velázquez seguía vacía, el paso de cebra seguía vacio, las pocas personas a las que pude ver, parecían que vagaban sin rumbo.

Todos pensábamos en que la “maldita ETA” lo había vuelto hacer “asesinar”, se habían pasado de la raya, estábamos convencidos de ello, pero al poco tiempo desmintieron la noticia, ETA había enviado un comunicado desvinculándose de tal masacre. 

Cuando nos disponíamos a bajar a la calle para ir a comer, nos encontramos a la secretaria del Consejero Delegado (actual Presidente) que entre sollozos nos dijo, no sabéis que le ha pasado a Javier, sin poder dejar de llorar, ¿pero qué dices? le dije mientras trataba de calmarla. Javier, volvió a decir, el grupo nos miramos los unos a los otros, no comprendíamos lo que nos quería decir, ¿Javier? ¿Javier? volvió a decir otro compañero, si, mi Javier, mi compañero, dijo de nuevo.

El ascensor, abría y cerraba las puertas pero nadie del grupo subía en él, recuerdo claramente el “clin metálico” de las puertas, permanecíamos clavados al suelo no podíamos movernos.

¡Cálmate!, le dijo otra compañera y cuéntanos que ha pasado. Quitándose las gafas empezó a frotar los cristales de las mismas con el filo de su blusa, mientras nos relataba como llego Javier a su departamento, con el traje manchado de polvo, manchado de sangre, como se sentó en su mesa y empezó a mover papeles, no deja de mover papeles, dice, limpia el maletín como si se tratara de un autómata. Los puños de su camisa, prosigue, están manchados de sangre, pero él solo frota su maletín y después vuelve a su mesa, a sus papeles.

Ángel (su jefe directo en esos momentos) está a su lado tratando de convencerle para llevarle al Hospital, pero Javier sólo responde que está bien, que en cuanto encuentre esos dichosos papeles se marchara a terminar las gestiones que la mujer del Consejero Delegado de mando hacer.

Como dije anteriormente el traslado se estaba efectuando poco a poco quedando en esos momentos la Dirección al completo y unos pocos más, Ángel mano derecha del Consejero Delegado, se había trasladado allí junto con su equipo, en el que se incluía a Javier.

Recuerdo también con ella llevaba un portafirmas en los brazos y un teléfono móvil, recuerdo que cuando estaba terminado de relatar lo sucedido, sonó de nuevo el teléfono, era Ángel, sin querer o queriendo, ella conecto el manos libres y se le notaba bastante asustado, Valle, grito, me escuchas, ella afirmo con la cabeza a la vez que le gritaba, si te escucho, ¿qué pasa Ángel? con voz entrecortada, ¡¡Javier!!, grito de nuevo, se lo está llevando el SAMUR, está mal Valle, está mal, volvió a decir.

Ella con un hilo de voz, volvió a preguntar ¿pero que le ha pasado? y Ángel con voz de derrota, le dijo, que ha explotado, ¿cómo? volvió a preguntarle Valle, pues eso, que Javier no lo ha soportado. Estando en su mesa, observe como por uno de sus oídos empezó a salir un hilo de sangre, me asuste Valle, le relataba, le dije a José Antonio que llamará a los sanitarios, cuando volví con él, se había desmallado encima de la mesa.

Valle no dejaba de llorar y decidí coger el teléfono, invitándole a que se tranquilizara, ¿dónde estás? le pregunte a Ángel, voy con él en la ambulancia, nos llevan a la Paz, esto es tremendo!! ¡¡tremendo!!

Por la tarde y más tranquilo nos enteramos que Javier se encontraba “bien” había tenido un ataque de pánico, debido al stress sufrido, un tímpano algo tocado, pero fuera de peligro, los médicos decidieron sedarle, le hicieron dormir para mitigar su dolor.

Al tiempo Javier volvió a incorporarse al trabajo, sin hacer ningún ruido, como si nada hubiera pasado, con una novedad, la empresa le concedió un vehículo “un Clio blanco” para realizar su gestiones por Madrid, no volvería a utilizar ningún transporte público en sus horas de trabajo.

Javier, ahora tenía su vehículo propio, su plaza de garaje, su maletín, su teléfono móvil, su traje nuevo del Hipercor y un poco de sordera. Él se incorporo a trabajar, y continuo con su vida, pero en esa terrible masacre perdió su cara “chico travieso” su mirada alegre, sus bromas, su buen humor. Él se incorporo a trabajar, pero Javier el chaval pizpireta, el zascandil de la empresa, murió el 11 de Marzo de 2004.

viernes, 7 de marzo de 2014

MIGUELITO Y LA CAJA

Se habla estos días de este individuo (si, definitivamente, “individuo”) que ha engañado, estafado a personas corrientes, personas trabajadoras, personas de andar por casa.

Personas, que a base de muchos esfuerzos guardaron todos sus ahorros para lo que les pudiera suceder en un futuro, que por cierto es bastante incierto, para poder pasar una vejez más desahogada, para poder ayudar a sus hijos en caso necesario,un dinero, que es suyo de nadie más, pero que desgraciadamente y con “muy  malas artes”, se lo quitaron y se lo quitaron TODO.

Lo tenían todo muy bien pensado, ofrecerían su producto a personas muy concretas a personas conocidas del barrio, esos de los que iban a poner la cartilla o cartillas  “al día”, esos que iban con sus cartillas a sacar el dinero para la compra de la semana, esos que abrían una cuenta para poder irse unos días de vacaciones con la familia, o abrían una cartilla para la universidad de los chicos. Esos que poco a poco y como decía la Maura  “tacita a tacita” consiguieron pagar su piso, consiguieron marchar unos días a Santa Pola de vacaciones, y consiguieron enviar alguno de sus hijos a la Universidad.

Eran personas normales y corrientes donde por primera vez abrieron una cuenta en la Caja de Ahorros, donde más tarde confiaron sus ahorros a Caja Madrid, y donde finalmente fueron engañados, estafados por Bankia. Personas siempre fieles a una entidad.

Se hablado mucho de Miguelito y la Caja, pero a mí me da por pensar un poco (muy poco, si lo hago demasiado, me duele la cabeza) y me digo a mi misma que él junto a otros estafadores organizaron todo este “tinglao” enviaron ordenes muy concretas a todo el grupo, bien, hasta ahí de acuerdo, pero los ¿directores de las sucursales no son tan estafadores como Miguelito y sus secuaces? ¿no tienen la misma responsabilidad que ellos? ¿no fueron ellos quien hicieron el trabajo sucio, estafar a sus clientes?.

A mí me parece que sí, no tuvieron el menor escrúpulo en ofrecer a estas personas estos productos, ellos llamaban a estas personas hasta que les hacían firmar  y porque no decirlo “su sentencia de muerte”, los engañaban diciéndoles la gran rentabilidad que les iban a dar, les engañaban diciéndoles que era un producto único (y tanto digo yo), les engatusaban con una serie de palabras técnicas que nosotros “lo de andar por casa, no entendemos. ¿No tienen ellos alguna responsabilidad también?.

No quiero que se me entienda mal, ni mucho menos, para mi Miguelito NO debía de a ver salido de la cárcel, debería estar con sus amigotes Bárcenas, Díaz Ferrán y compañía contándose lo bien que se lo pasaban en sus cacerías, mientras juegan una partida de domino, y no yendo a declarar  desde su casita y encima escoltado por la policía nacional, policía que pagamos todos nosotros.

¿De qué tiene miedo, Miguelito?, lleva un coche blindado ¿no es así?, aunque manifestase no hace mucho tiempo que “era un coñazo” ¿de qué tiene miedo Miguelito? quizá porque reconoció el engaño,  la estafa que se le ha hecho a estas personas, pero que a la vez se permite del lujo de declarar y cito textualmente:

” La comercialización de las participaciones preferentes, Blesa ha asegurado que es consciente del perjuicio que se ha hecho a los pequeños ahorradores, pero ha añadido que, en su caso, no admite haber hecho daño con ellas. Al respecto, ha aclarado que quienes invirtieron en preferentes no decían "nada" mientras cobraban intereses, pero "las cosas han venido mal y ahora viene la tragedia".

¿De qué tiene miedo, Miguelito?,

Pero, yo insisto que va a pasar con toda esa gente, me refiero a toda esa “gentuza” que trago, bien por miedo, bien porque se deben de llevarse muy poco con Miguelito, bien por llegar a los dichosos objetivos, …vete tú a saber.

¿Dejaran que se vayan indemnes?

Imagino que para alguno de ellos no debió nada agradable, pero también imagino,  que igual que su “jefe” no tuvieran ningún escrúpulo en engañar, estafar, uno a uno a todos de sus "mejores" clientes, tengo la certeza, que alguno de ellos, tendrían y tendrán todavía problemas para poder conciliar el sueño.

Me pregunto qué habría pasado si uno sólo uno de ellos hubiera levantado la mano y hubiera dicho “yo no puedo ofrecer esto, a mis CLIENTES, esto es una verdadera estafa”, que abría pasado si a ese, le hubiera seguido otro, y al otro, otro, otro.


A lo mejor, sólo a lo mejor dormirían como unos verdaderos “angelitos”.

viernes, 28 de febrero de 2014

NO SON CONCERTINAS, SON CUCHILLAS

Cuando se presenta dice que le podemos llamar Quique, llamarme Quique, repite, luciendo una gran sonrisa y unos blancos dientes perfectamente alineados  mientras nos estrecha la mano uno a uno de los que formamos el pequeño grupo.

A Quique, le conocimos hace ya algún tiempo en el parque de mi barrio, siempre sentando en un mismo banco, vestido con un vaquero desgastado una gorra y playeros de imitación Nike, cortavientos rojo y buscando un poco de sol, como nosotros.

Siempre sentado en su banco, los brazos cruzados y sus largas piernas abiertas. Le gusta jugar con los perros, y a ellos les gusta Quique, le habla en algún idioma que no entendemos, de forma tranquila, los mira a los ojos y gesticula, como si los animales pudieran entenderle.

Juega con ellos, les enseña a que le traigan las piñas o pelotas que nosotros llevamos y que si queremos recuperarlas debemos ir nosotros a por ellas, por lo menos en mi caso.

Quique es un inmigrante de Senegal, nos dice el día que por fin se decidió a entablar conversación con nosotros, no habla demasiado, pero le gusta reír, aunque no puede esconder la tristeza de sus ojos y una gran cicatriz en su mejilla y mano derecha que trata siempre de esconder.

Hace ya algún tiempo, y  con un frío de mil demonios, una de las cicatrices, la de la mano en concreto, le molestaba y por su cara, le molestaba bastante, entre risas y algún gesto de dolor, dice, “no le hago caso al dolor”. Ha ido poco a poco confiando en nosotros, y nos cuenta que duerme en el albergue que está justo al lado del parque, se confía todavía más y nos cuenta que de vez en cuando viene “el jefe” y se lo lleva al Ramón y Cajal donde hace de “gorrilla”, otras le da una sabana llena de bolsos o cinturones de imitación  para que se vaya a venderlo a la calle Alcalá.

No cuenta, ni nosotros le preguntamos, cuanto puede ganar en un día o semana o un   mes, pero no debe ser mucho, duerme en el albergue. Nunca necesita nada, siempre sonríe, peros sus ojos le delatan, siguen tristes, grandes, profundos, pero muy tristes.

Lleva ya una temporada trabajando poco, o eso es lo que nos da a entender, aquí en España, dice, bajando los ojos, la cosa no funciona demasiado bien, y su voz suena triste,  mientras  acaricia a unos de los perros que le reclama la pelota.

En otra de las ocasiones que volvimos a coincidir con él, nos presento a su amigo Abdul, un hombre grande con los rasgos muy similares a los de Quique, él nos le presenta como su compañero de viaje, se conocieron en Marruecos, Abdul ayudo a Quique a escapar de la policía marroquí adentrándose en la sierra, donde convivieron con más compañeros de fatigas, pasando hambre, sed, mucho frío y también mucho calor, pero a la vez compartían un sueño. Iniciar una nueva vida en Europa.

Abdul es más hablador que Quique, aunque tiene más problemas para expresarse en castellano (habla francés e inglés perfectamente) pero un día  y casi sin venir a cuento,  nos  empieza a relatar como entraron en España. Tiene la voz muy grave, mira fijamente a sus interlocutores, incluido Quique, que este a su vez le mira con ojos expectantes, mientras se toca la cicatriz de la cara.

Empieza a lloviznar, pero el grupo no se mueve, Abdul comienza diciendo que no fue fácil salir primero de su país, le costó mucho dinero, dinero que en estos momentos está pagando y que desgraciadamente pagará durante toda su vida, cuenta también que una vez en Marruecos “el jefe” los dejo sin protección alguna, indicándole que para poder alcanzar SU SUEÑO, sólo tendría que saltar esa verja, es fácil, les dijo, sólo hay que saltar, Abdul mira a su compañero de viaje y este que no ha dejado de tocarse la cicatriz asiente con la cabeza, es fácil, murmura Quique.

Y una noche sin luna, decidieron saltar, decidieron hacer realidad su sueño, llegar a Europa, saltaron más de cincuenta compañeros vuelve a contar Abdul, algunos no lo consiguieron, estaban demasiado débiles para poder subir la verja, otros entre los que se encontraban ellos  lo consiguieron pero a cambio, tuvieron que pagar un alto peaje.

Recuerda como dos de ellos, no resistieron el dolor de   “las cuchillas” en sus cuerpos cayendo al vacío. Recuerda también el sonido de los cuerpos al caer al suelo, y no poder socorrerles, y recuerda a su amigo, hermano, compañero de viaje Quique con la cara ensangrentada pero con una gran sonrisa, y diciéndole, estoy bien, estoy bien, Abdul se le escapa una lagrima, que detiene inmediatamente,  mirándonos  y diciendo, no eran tan fácil,  y a  reglón seguido nos muestra  las palmas de sus manos, así como sus piernas, llenas de grandes  cicatrices mal curadas.

Hace ya algún tiempo, que hemos dejado de verlos, hace ya algún tiempo, que se les echa de menos,  hace ya algún tiempo que han dejado España, aquí no han podido o no les hemos dejado hacer realidad su sueño.


Vivir con dignidad. 

I close my eyes. Only for a moment and the moment's gone. All my dreams. Pass before my eyes, a curiosity. Dust in the wind. All they are is dust in the wind. Same old song. Just a drop of water in an endless sea. All we do. Crumbles to the ground, though we refuse to see.  Dust in the wind. All they are is dust in the wind. 
(Kansas - "Dust in the wind")