lunes, 29 de septiembre de 2014

VAYA SEMANITA ¡¡!!

Esta ha sido de las semanas, más moviditas en cuanto a noticias. Dimite el Ministro de Justicia Alberto Ruíz-Gallardón. Muere por Ébola el religioso Manuel García repatriado desde Sierra Leona. Capturan Antonio Ruíz Martinez el pederasta de Ciudad Lineal, en Santander. La sorpresiva declaración de Jordi Pujol y para rematar Artur Mas  Presidente de la Generalitat de Catalunya convoca la consulta para el próximo día 9 de Noviembre, y mientras tanto nuestro Presidente de Gobierno se ha ido de compras a los chinos.

Alberto Ruíz Gallardón, dimite, está bien,  lo invitan a marcharse, y el pobre hombre con lagrimas en los ojos convoca su “Rueda de Prensa” y el hombre muy compungido dice que se VA, y a mí me suenan esas palabras, y me pregunto ¿dónde? ¿dónde? las he escuchado, y vuelvo a preguntarme ¿a quién me recuerda? y continuó diciendo ¿a quién me recuerda? ¡¡Ahhh!!, ya está, a la Esperancita, ¡¡Ahhh!!  claro, claro a Fernández-Lasquetty y riéndome para mis adentros, me digo, no será el último, no lo será.

A mi está dimisión me alegra y me sorprende a la vez, aunque sé, estoy segura que es cara a las futuras elecciones. En estos momentos,  el señor  que esta de compras en los chinos, no puede permitirse el lujo de tener a su lado a una persona de estas características,  no puede, ni quiere tener a su lado a una persona que está armando tanto ruido  y tanta polémica, aunque de despacho para adentro estén del mismo lado, para que engañarnos.

Ahora, estoy segura casi convencida que este “tipejo”, me refiero a Gallardón, ha dado un paso para atrás, pero que sólo es para tomar impulso, estoy segura, que pronto, dentro de muy poco sabremos de él nuevamente, y esta vez, y ojalá me equivoque será la “refinitiva” si estos vuelven a salir en las próximas elecciones.

Manuel García, qué decir del pobre hombre, la repatriación, no ha sido tan mediática como la de su compañero, pero igual de costosa. No quiero hacer leña del árbol caído y el hombre en la gloria esté. Pero no puedo quitarme de la cabeza ese hombre que salió el otro día en televisión diciendo que enfermó de hepatitis y sin un tratamiento adecuado se le había convertido en cirrosis,  se moría, y se muere, porque el tratamiento que debía llevar era demasiado costoso.

Este señor, le deseo lo mejor al misionero y le animó para que tuviera una pronta recuperación.  A mí me gustaría decir, que yo también se lo deseo a él, me gustaría decirle que no se preocupe que el tratamiento que necesita llegará. Pero desgraciadamente y para que engañarnos esto no pasará y no pasará porque desviamos los recursos limitados que tenemos en seguir poniéndonos “medallitas”, seguimos sin hacer que la Iglesia pague “ni un duro” por estos desplazamientos  y tratamientos, seguimos dejando que gente anónima, gente de andar por casa siga deteriorándose, siga sufriendo, siga muriendo, porque los tratamientos son inalcanzables para ellos.

Antonio Ruíz Martínez el pederasta de Ciudad Lineal, está ingresado de nuevo en la cárcel, está de nuevo ingresado por el mismo delito. Anoche cuando veía la televisión y el debate de lo que se debía o no hacer con este tipo de personas, la rabia y la impotencia podían conmigo.

Hablamos de niñas pequeñas, hablamos de personas que no pueden, no saben defenderse hablamos de que estas niñas quedarán marcadas para TODA SU VIDA, por no hablar de sus familias.

Se sabe que estas personas, tienen un comportamiento impecable cuando los tienen encerrados, son presos modélicos, saben cómo hacer las cosas ahí dentro. Pero ¿qué pasa cuando salen? ¿qué pasa cuando se integran de nuevo en la sociedad? Está comprobado que vuelven a reincidir, no lo pueden evitar, algunos los llaman enfermos y supongo que lo serán, para mí son devoradores de niños, vuelven y vuelven hacerlo, pero de otra manera claro,  han tenido tiempo para pensar en cómo actuarán cuando estén afuera.

A mi “el ojo por ojo” no me gusta en absoluto, pero cuando hay gente que es especialista en estos temas, cuando han trabajado con ellos y públicamente dicen que no se dejan  reinsertar, a mi me da que pensar, no estoy de acuerdo con Mercedes Gallizo Ex-Directora General de Instituciones Penitenciarias que dice: Los tratamientos son útiles porque el nivel de reincidencia en las personas que los siguen es menor.

Menor a qué? ¿En vez de violar a cuatro  niñas, violará a dos, es a eso a lo que se refiere, Mercedes Gallizo?

En mi opinión, estas personas efectivamente son enfermos aunque para mí y aunque a Mercedes no le guste, pero yo insisto, son monstruos y les guste o no a los especialistas que defienden la reinserción de estos especímenes, deberían estar encerrados de por vida. viviríamos mejor, más tranquilos, nuestros pequeños vivirían mejor y muchísimo más tranquilos os lo aseguro.

Jordi Pujol, si hay hoy por hoy un tío con cara es, este, después de despellejar a Catalunya, después de dejarla en paños menores, se permite el lujo de decir públicamente que él no es un político corrupto, que podría haberse dedicado a “otras cosas” que su familia era multimillonaria y que todo lo que hizo fue por los catalanes. Y yo le digo a este señor “amosnomejodas” Jordi (que diría uno de mis chicos favoritos) , pero encima se permite chillar y regañar a todos los parlamentarios escudándose en Catalunya.

A mi estas cosas me dan mucha, pero que mucha vergüenza, cuando hay personas que no tienen nada que llevarse a la boca, cuando están perdiendo sus trabajos, están perdiendo sus casas, están perdiendo su salud y este señor, todavía le permiten esas ínsulas. ¿Pero estamos locos? ¿pero por qué le permitimos estas cosas a un ladrón de estas características? ¿quizá porque no interese que tire de la manta? y salga todavía mucha más mierda, porque si de algo estoy convencida es que aquí está involucrado hasta el Tato (como vulgarmente se dice), hay mucha más mierda.

La consulta de día 9 de Noviembre, esto sí que es peligroso al menos para mí, porque se está jugando con los sentimientos de muchísimas personas, se están jugando y parece no darse cuenta,  de futuros enfrentamientos entre familias, entre amigos, entre personas de otras Comunidades Autónomas y a mí la rabia que me da, es que entramos de nuevo al trapo, entramos otra vez en los debates, entramos otra vez donde ellos quieren que entremos.

Otra cortina de humo, pero esta vez me parece a mí que esto no quedará como si nada, los ánimos están muy exaltados, estos señores y digo bien, porque Artur Mas, es sólo una marioneta más, pintan un país (Catalunya) de donde es natural Alicia, si, si, la de las Maravillas y para mi, va ser que no.

Como he dicho en alguna ocasión, no entiendo ni mucho ni poco de política, para que engañarnos, pero soy capaz de entender que haya personas con tal desesperación, con tal rabia y con tal impotencia que quieran y decidan marcharse de este país,  entiendo que quieran decidir si desean continuar perteneciendo a España, yo lo entiendo, y quizá, si a mí me lo plantearán a lo mejor o seguramente les diría que yo no quiero pertenecer a un país como este, donde sólo la mala gente sobrevive, donde sólo los corruptos se les permite campar a sus anchas, a lo mejor decidía que yo también me voy, pero desgraciadamente las cosas no funcionan así.

Desgraciadamente de nuevo esta gentuza se dedica agitar a las masas, se dedica a fabricar castillos en el aire,  se dedican a contar una y otra vez  el cuento de la lechera, pero los castillos finalmente acabaran desapareciendo como el humo de un cigarrillo, la lechera se caerá y romperá el cántaro de leche, porque todo es una maniobra más. A ellos les da igual las personas, ellos les da igual lo posibles enfrentamientos, ellos  sólo quieren, seguir tapando mierda, sólo eso.


sábado, 20 de septiembre de 2014

¡¡COMO ESTA EL MUNDO, FACUNDO!!


Casi las ocho de la mañana, como todos los días procedo a mi ritual, arranco mi coche y me dirijo a buscar a mi “rubia favorita” para llevarla al cole. Siempre el mismo ritual, me enciendo un cigarrito, enciendo la radio y arranco.  Empieza a sonar Megastar la emisora favorita de mis chicos, de inmediato pulso el botón donde está localizada la Cadena Ser (hoy empiezo por la Pepa a Carlos le oiré más tarde)

En esas estaba,  cuando  escucho el notición Pedro Sánchez (Secretario General del PSOE) llama  al programa Sálvame para hablar con Jorge Javier Vázquez. ¡¡Qué!! grite, mientras esperaba en el semáforo, ¡¡que!! volví a repetir,  Pedro Sánchez llamando a Sálvame, “Como está el mundo, Facundo”, dije,  mientras, miraba a mi alrededor a los conductores de mi alrededor, “Como está el mundo, Facundo” volví a repetir mientras salía del semáforo para seguir camino.

Mientras conducía y como si llevara a Pedro de copiloto, le dije: verás desde mi modesta opinión, esta llamada sobraba Pedro, de verdad, y sin dejarle responder, continúe diciéndole, si este personaje (J.J Vázquez) te chantajea públicamente, con que si te da el voto o no, me parece que no es una persona que merezca mucho la pena. Este señor ¿?, Pedro, humilla a sus colabores, se ríe de algunos de sus invitados  es una persona altiva, se cree casi divino, Pedro, no merece la pena, hazme caso no merece la pena.

Es cierto que es un programa con un gran audiencia, es cierto que es un programa  puntero y que tiene muchísimos seguidores, pero hay que ser más serio, entiendo perfectamente que estamos en un periodo electoral, que eres nuevo, que pretendes que la gente sepa que estas a su lado, hasta en estos programas. Pero insisto hay que ser serios y desde luego, no darles más audiencia a este tipo de personajes (J.J Vázquez, que por cierto “está encantado de haberse conocido”).

Reconozco y porque no decirlo, que de vez en cuando subo un poco la audiencia, aunque, termine siempre, siempre arrepintiéndome y con una gran vergüenza ajena,  e indignación, cambiando de inmediato de canal y diciéndome no lo veré más, pero soy curiosa, estoy aburrida de los “otros Sálvames”, me refiero a los políticos, donde siempre,  eso sí, con respeto y cariño dicen  lo mismo.

Pedro, sé que la gente está cansada de tanto político corrupto, de tanto chanchullo, también sé que  estamos MUY cansados de todos vosotros, sé que no creemos en nada, se también que algunos de nosotros ya no tenemos futuro alguno y que lo que nos queda es vivir el presente como podamos o como nos dejen.

Las elecciones está ahí a la puerta, es cierto, hay que moverse, hay que comunicarse, hay que acercarse a  todas esas personas que por primera vez votarán, hay que convencer a esos votantes que no saben muy bien qué hacer, habrá que demostrarles a esos votantes que no os creyeron en absoluto en las elecciones europeas y que voto a otro partido. Lo sé,  tenéis la misión de demostrar que sois un partido totalmente renovado, que sois casi transparentes, que actuáis para y por el ciudadano, etc., etc. , pero en ¿Sálvame, con J.J Vázquez?.

Reconozco que hay cosas de ti, que me gustan , te veo con ganas, hablas con sinceridad, das soluciones, aunque a la vez, reconozco, detecto, el lado oscuro y me vuelvo a desilusionar, pensando  que es todo fachada y que tarde o temprano sucumbirás, y entraras a formar parte de nuevo del lado oscuro.

Y por último me gustaría decir, que  en cuestiones de marketing no es que entienda demasiado, por no decir nada, pero me pregunto qué si te veré pronto ¿en el Polí de Luxe?

¡¡Como está el mundo Facundo!!

miércoles, 13 de agosto de 2014

UN FRANCO CATORCE PESETAS

Como todos los días Alberto abre su correo, como todos las semanas y sin fallar una sola semana, tiene noticias de Carlos.

Ellos se conocieron en la Escuela Superior de Cocina de Madrid. No eran buenos estudiantes, pero con una buena habilidad para cocinar, así que sus respectivas familias les convencieron para que realizarán allí sus estudios.

Les fue muy bien, desde el primer día Alberto y  Carlos congeniaron, siempre les tocaba en el mismo grupo, siempre eran ellos los que trataban de poner a Alfonso en un aprieto. Tienen curiosidad e iniciativa y muy buena disposición para aprender  decía siempre Alfonso en todas las reuniones con sus padres y tutores.

Los últimos tres meses del último curso fueron bastantes estresantes, tenían varias degustaciones que realizar, tenían que estudiar las asignaturas “coñazo” (eso era lo peor, hincar los codos) tenían que preparar el Proyecto de Final de Curso. Así como asistir a las clases de inglés,  donde curiosamente  ellos habían dado clases desde muy pequeños, pero donde nunca coincidieron,  aunque con el mismo nivel uno iba al “A” y el otro “B”.

Fueron meses en los que los chicos, no tenían tiempo para nada, de aquí para allá, sin apenas fines de semana, las familias, aunque orgullosas, también estaban algo preocupadas. Tendrías que relajarte un poco, le dijo un día la madre de Alberto, ¿por qué no dejas por un tiempo las clases de inglés?

No, le dijo, mientras terminaba de cerrar su mochila. Las clases me relajan. No, no puedo dejarlas ahora,  cuanto mejor formado este,  mejor. Ella tuvo que callar, pues fue la que insistió en apuntar a su hijo a la Escuela Oficial de Idiomas haciendo cola desde la madrugada para que le dieran plaza. 

No había reproche en las palabras de Alberto, porque  según pasaba el tiempo, y en silencio tuvo que claudicar y dar la razón a sus progenitores. Tenía que formarse, tenía que aprender un idioma. Lo que sus padres, no le habían dicho, es que seguramente tendría que abandonarlos y viajar fuera del país, si quería trabajar.

Alberto abrió el correo de Carlos y sonrió:
¡¡Que pasa tío!!, por aquí no mucho, el tiempo como siempre, triste y la gente igual de triste, no me extraña que estén deseando marcharse de vacaciones a España, los días son cortos y el sol no sale y cuando lo hace, yo no lo veo jajajaja. 
¡¡Notición!!, hoy he preparado mi primer sándwich, tío no veas que nervios, tenía al jefe de cocina pegado en la nuca, haciendo un peculiar ruido con la boca, que me ponía enfermo.  Parece ser que les ha gusto, pero por lo visto sale algo caro, y no ven que tenga demasiada salida, así que he vuelto a pelar verduras y fregar algunos cacharros, aunque ayer llego otro español y le han dado mi puesto, ahora soy su JEFE jajajaja. 
Me han subido el salario ahora me pagan la hora a 7,65 euros la hora (neto) y me han hablado de nuevo en  ampliarme el horario, aunque el contrato quedaría igual. 
No sé Alberto, lo mismo me busco otra cosa, aquí en Londres sitios para fregar cacharros sobran y a lo mejor me dan alguna oportunidad para volver a cocinar, bueno, para preparar otro sándwich aunque procuraré que no salga tan caro. 
Alberto, os echo mucho de menos a todos, aunque aquí, hacemos piña, y en cuanto tenemos un minuto, montamos una fiestecilla,  pero para que engañarte, me gustaría volver, me gustaría buscar ese local del que tanto hemos hablado y montar nuestro pequeño restaurant, pero sé, que la cosa allí en “casa” no mejora,  cada vez tenemos menos oportunidades, así que vamos a tener que esperar un poco más. 
Bueno y tú ¿cómo vas?, en tu último correo decías que  sigues buscando curro, que has vuelto a ver Alfonso, pero que sigue sin decirte nada de entrar a trabajar en la Escuela de Cocina como becario. 
Tío, no esperes más y compra  un billete para Londres, yo te busco curro, ya sabes lo que vas hacer, pero a lo mejor aquí podemos hacer realidad nuestro sueño, no te lo pienses y “vente pa´Londres tío” jajajaja.

Alberto, cierra el correo, hoy no le va a contestar. De inmediato  abre Google y  teclea “Vuelos baratos a Londres”.

Hace pocos días, emitieron por cuarta vez la película de Carlos Iglesias  “Un franco, catorce pesetas”, y yo por cuarta vez también me la trague, me encanta, me parece que aunque muchos de estos jóvenes, no hayan visto una peseta en su vida, saben perfectamente lo que es marcharse a otro país para hacer realidad sus sueños, saben perfectamente el precio que tendrán que pagar si quieren desarrollarse profesionalmente o simplemente salir a trabajar para  poder sobrevivir.

Aunque en distintos tiempos, refleja o al menos para mí, la realidad que volvemos a vivir en este país. Antes eran nuestros padres o tíos los que inmigraban, trayéndose sus buenas “perrillas” para terminar de pagar ese piso en el extrarradio, o apareciendo con esos megas coches Peugeot, o Citroen que  hacía las delicias de grandes y pequeños. Ahora son nuestros jóvenes los que tienen que volver a salir, algunos volverán, otros habrán encontrado ese pequeño local, haciendo realidad sueño.

Soy de las personas que piensa, que es bueno que salgan, que es bueno que conozcan, que es bueno que se “busquen la vida”, que es bueno que sepan que los milagros de la nevera llena y la ropa en el armario lavada y planchada no existen Es cierto,  que deben salir, pero, también es cierto que deben salir cuando ellos quieran, que elijan marcharse porque crean que es lo mejor para ellos, porque tengan curiosidad.


Desgraciadamente, no es así, no eligen, no hacen lo que quieren, se ven obligados a salir de su país, se ven obligados abandonar a sus familias, a comenzar una vida lejos de ellos, no porque ellos lo hayan elegido, sino, porque no les queda otra salida.

jueves, 7 de agosto de 2014

¿INSOLIDARIA?, QUIZÁ



Hace ya algún tiempo, que el Ramón y Cajal ya no tiene secretos para mis hermanos y para mi, hace ya algún tiempo que la Neurología, para nosotros no tiene secretos tampoco, entendemos de carótidas, entendemos de doppler, entendemos de stent, entendemos de tratamientos.


Es una enfermedad traicionera, no avisa, no sientes nada, en mi caso la última vez que paso, ella, empezó a gesticular, moviendo mucho los ojos y a estrujarse las manos, pero no se sentía mal. Una vez en urgencias, nos dijeron que fue otro pequeño infarto cerebral, las carótidas sobre todo la derecha ya había dado todo lo que daba de sí, decidiendo, implantarla el stent, aunque era mayor, tenía una buena salud y el único fallo que tenía era ese,  el stent la iba a dar calidad de vida. El tema se complico y los médicos (cardiólogo y neurólogo) se asustaron lo que pensaban que iba a ser una pequeña intervención fue algo más . Pero ella resistió y salió adelante.

Después del susto, nos dieron el alta, pasando nuestras revisiones (doppler, consultas etc., etc), con un trato siempre correcto y cariñoso hacia ella.

Hace apenas quince días, teníamos otra de las revisiones, todo va yendo bien, están contentos con ella, y nos dicen, como de costumbre, que pidamos cita para dentro de un par de meses para realizarla  otro doppler y ver cómo va la otra carótida.

Salimos al mostrador a solicitar dicha cita, la secretaría no dice que no hay fechas disponibles, yo la sonrío y  respondo que no pasa nada,  podemos esperar hasta que pase el verano, que es una prueba rutinaria, ella me mira de nuevo y me contesta que la agenda está ya cerrada que la prueba tendrán que realizársela en enero y que no puede darnos cita porque todavía no la han abierto. 

Justo detrás de mí se encontraba el médico que la trata y desde mi oreja derecha escucho su voz diciendo, eso no puede ser, mire bien, la secretaría algo nerviosa, contesta de nuevo que no hay fechas disponibles. Pues habrá que hacerla una hueco, vuelve a decir el especialista, saliendo disparado al ascensor. La secretaría nos indica que subamos a la quinta planta Neurología y que allí hablemos directamente con el jefe médico y que nos indique que hacer. 

Mi hermana y yo nos miramos y no podíamos creer lo que estaba sucediendo, no hay fechas disponibles, le repetí a mi hermana, y estamos a principios de Agosto, ¡¡increible!!, me voy a la quinta, le dije. Cuando subí a la planta me dirigí al despacho donde los médicos se reúnen y les conté lo que nos había pasado, recalcando que siguiendo las instrucciones de su compañero, había que hacerle un hueco a mi madre, para que la hicieran la prueba lo más rápido posible. 

Salimos de allí, con la garantía que la prueba se la iba a realizar dentro de unos meses, de hecho, tenemos ya la comunicación vía SMS.

Y ahora, os preguntaréis a que viene todo esto, pues francamente a lo que nos tiene a todos en vilo o por lo menos, a mí, me estoy refiriendo al sacerdote Miguel Pajares, me estoy refiriendo a que la entrada de este hombre en España, nos puede traer PROBLEMAS muy gordos, me estoy refiriendo a la infraestructura del viaje, me estoy refiriendo que han dejado un hospital, perdón un planta para su curación (si la hay).

Quiero que se me entienda, a lo mejor es el miedo el que habla en estos momentos, a lo mejor es la rabia de los medios que se han puesto a disposición de esta persona, a lo mejor es incapacidad para decir, NO, ahora mismo este país no puede permitirse esos lujos, a lo mejor me estoy refiriendo a que ese hospital puntero en especialidades de enfermedades contagiosas se cerró, por falta de medios, convirtiéndolo en un geriátrico y ahora por arte y magia se ha vuelto abrir para esta persona.

Es cierto que es un caso de humanidad, es cierto que es un caso del que se habrá hablado en casi todo el mundo, nos hemos puesto a la altura de EEUU, ¡¡¡biennn!!!, supongo que este gobierno habrá dicho “si los yankis pueden nosotros también”.

No me importa en demasía si EEUU puede permitirse ese lujo, pero lo que si tengo claro es que nosotros NO podemos, llamarme insolidaria, mujer sin corazón, me da igual, y así lo escribo, cuando hay personas en este país, que tienen enfermedades de las que llaman “raras” y el único recurso que les queda es salir a la calle, salir en las televisiones para recaudar fondos para sus hijos y llevárselos fuera, cuando hay gente que necesita un tratamiento y se  ve abocado a dejarlo por falta de medios económicos, cuando hay personas impedidas que necesitan atención y no la encuentran por no disponer de medios económicos, cuando hay muchísima gente, pero cuando digo muchísima es muchísima, que está esperando a que le operen, que está esperando a que le hagan una simple prueba rutinaria, encontrándose que cada vez disponen de menos medios, que cada vez se dispone de menos personal,  para mí, no es justo de ninguna de las maneras.

Él es una persona, de acuerdo, hay que ayudarle y poner todos los medios disponibles para su curación, claro que sí, pero él pertenece al “clero”, el lleva trabajando para esa empresa cincuenta años y está puede y debe permitirse ese “lujo” ( perdón, por la palabra "lujo" pero es así) la IGLESIA, se lo debe. Ella dispone de muchísimos medios, me atrevo a decir que mas que nosotros, repito,  puede  y debería hacer estas cosas.

Pido de nuevo perdón, pero me parece tan injusto, aparte de ser una temeridad por parte de nuestro gobierno. No sabemos nada del Ebola, al menos yo, se que mata, sé que no hay cura, sé que uno se muere en cuestión de días, alarmista, pues a lo mejor.

No soy una persona insolidaria, no lo soy, no me juzguéis mal, soy buena gente, de verdad, pero ante estas cosas, no puedo, se me remueve algo por dentro, que tengo que sacarlo, así que, lo escribo y sé, que es el sentimiento de mucha gente, aunque no lo digan, y sé que estamos todos muy preocupados aunque tampoco lo  digamos. Ese es el problema de este país que seguimos sin decir nada.

miércoles, 16 de julio de 2014

UNA HISTORIA FELIZ


Carmen de ocho años de edad, no entiende porque esta noche, hay tanto ruido en casa, a esas horas piensa, mamá y papá están viendo la tele,  la puerta de mi habitación está cerrada y Pompas (su cachorro  yorkshire) sentado en el suelo, no deja de mover las orejas.

Tranquilo Pompas, dice Carmen, ven sube aquí conmigo.

Mientras acomoda al cachorro a su lado, le dice, a mamá y a papá no les gusta que duermas aquí, y de pronto escucha como las ruedas de una maleta pasan por su habitación, ella se pregunta si es que se van de de nuevo a la playa, mientras cierra sus grandes ojos verdes, quedándose dormida  al lado de su amigo.

A la mañana siguiente sigue siendo todo raro, la puerta de la habitación está abierta y Pompas no está a su lado, mamá tiene mala cara, parece no haber dormido en toda la noche. ¿mami, no vas a trabajar hoy? ¿a qué hora viene Laura?, ¿mamá?.

Ella no escucha a su hija, sentada enfrente de ella, mira su cuarta taza de café, no ha dormido en toda la noche, es incapaz de escuchar nada, en su cabeza solo resuena las últimas palabras de su hasta hoy marido “no podemos continuar así Merche, tenemos que hacer algo al respecto, tu no me quieres y yo tampoco a ti”  “tu no me quieres y yo tampoco a ti tampoco”, “tu no me quieres y yo tampoco a ti”.

No podía quitarse esas palabras de la cabeza, mamá, mamá el desayuno, ¿mamá, qué te pasa? ¿estás malita?, Merche sigue sin hacerle caso, sólo es capaz de acariciar al pequeño animal, que le hace cucamonas a dos patitas.

¡¡Mamá!! le vuelve a decir Carmen, el desayuno, y es cuando ella repara en Carmen, la sonríe, y como si acabara de llegar le dice con media sonrisa, ¿ya te has despertado? mientras se levanta de la silla y la abraza por detrás, haciéndole cosquillas, ¿bueno qué le apetece desayunar a la princesa?, Carmen mientras ríe, piensa, …mama no está bien, llevo aquí un rato largo, y ahora se da cuenta, a mamá la pasa algo, mientras se da la vuelta en la silla y  la abraza fuertemente, gritando ¡¡mamaaaaaaaa!!!

Merche, la prepara el desayuno, y sale al tendedero a fumarse un cigarro (prohibido fumar en la casa nueva, dijo Carmen en cuanto estuvieron instalados), ella mira a su madre mientras se come una de las tostadas. Sabe que la pasa algo, está fumando mucho, se dice, en cuanto venga papá se lo dirá para que la regañe, el tabaco es malo, la gente se muere y yo no quiero que se muera, se dice a sí misma, en cuanto venga papá le diré que la vuelva a regañar, a él le hace mas caso que a mí dándole otro mordico a la tostada
.
¿Mamá? ¿nos vamos a la playa otra vez?, pregunta Carmen, ¿qué cariño? pregunta Merche, mientras apaga apresuradamente  el cigarro, ¿qué si nos vamos otra vez a la playa? Esta vez habla más despacio, su madre está sentada a un lado de la mesa. No, le dice Merche. Si acabamos de venir hija, y entonces porque a noche volvisteis a sacar la maleta, ¿qué maleta Carmen?, Mamaaaaaaa, no me engañes ehhh, que oí anoche las ruedas de la maleta grande.

Merche envía a Carmen a vestirse, van a bajar juntas a “Pompas”, y mientras ella corre por el pasillo, Merche vuelve al tendedero, vuelve a encenderse otro cigarro y vuelve a la noche anterior, ella acababa de acostar a Carmen  y Juan había subido de la calle con el perro, como de costumbre ella se sentó en uno de los taburetes que había en el tendedero y para su sorpresa, Juan se sentó a su lado. A él, no le gustaba el olor a tabaco, no le gustaba que Merche fumase e intentaba por lo menos dos veces a la semana que ella lo dejara.

En cuanto Merche, le vio acercarse, le dijo, tienes razón, tengo que dejarlo, prometo pensar en ello, mostrándole una bonita sonrisa, pero Juan hoy no quería hablar de tabaco, no quería hacerle reflexionar sobre su salud. Juan quería hablar de ellos, de su relación, de lo que estaban haciendo con sus vidas, de cómo todo giraba alrededor de Carmen, de cómo hacía ya algún tiempo no se entendían, no hacían nada juntos, ya no compartían nada, excepto a la niña y a su “amigo Pompas”.

¡¡Mamá!!, grito Carmen desde su habitación, no encuentro las sandalias, Merche apaga el cigarrillo y va  en busca de ellas, sabe  que están en el zapatero y que Carmen como de costumbre no las ha buscado.

Han llamado a la puerta, Carmen sabe que es papá, nadie más, toca la puerta como él, sale corriendo con una sandalia en la mano, ¡¡papaaaaa!! es ¡¡papaaaaa!! le dice a Pompas mientras corren por el pasillo, cuando abre la puerta, Juan como de costumbre tiene los brazos abiertos esperando a que Carmen salte a su cuello, está vez Juan aprieta a su hija más de lo acostumbrado y ella, mientras ríe, le dice papá me haces daño, de inmediato la deja en el suelo y saluda a Pompas, acariciándole su cabecita, buen perro, eres muy bueno, Merche ha salido de la habitación y saluda a Juan, sin demasiado entusiasmo, que prontito has venido de trabajar papá, le dice Carmen, mientras termina de abrocharse la sandalia, Juan mira a Merche y sabe por su cara que ella no le ha dicho nada todavía,  Merche sigue con el plan que trazaron la noche pasada.

Queda algo de café, le dice Merche a Juan, vale le contesta, mientras se dirige a la cocina, tengo hambre, Merche se le queda mirando y vuelve a decir, te preparo una tostada, no, le dice Juan, ya lo hago yo. Carmen no ha notado nada, sólo que papá se ha ido a trabajar y ha vuelto a desayunar, Carmen no sabe nada, ella, está en el comedor con la tele encendida y sus papas en la cocina desayunando juntos.

Han salido a pasear a Pompas, han preparado la bolsa para bajar a la piscina, han jugado en el agua los tres como de costumbre, mamá ha bajado un pequeño aperitivo que entre aguadillas y risas se toman, Carmen está contenta juega, chilla, y papá sigue haciéndole aguadillas a mamá y está a su vez ríe e intenta perseguir a papá por toda la piscina, Carmen no ha notado nada. Carmen sigue jugando con sus amigas mirando de vez en cuando a sus padres como siguen jugando en la piscina.

Han pasado casi dos años desde la separación de Merche y Juan, de mutuo acuerdo alquilaron el domicilio conyugal y  Carmen ahora dispone de dos casas nuevas, más pequeñas  como cuenta, a sus amiguitas, Carmen sabe que papá vive muy cerca de mamá, sabe que ella se va con él cuando quiere, no hay problemas, no hay un “te toca a ti, me toca a mí”, ella elige con quien quiere pasar la noche ,  nadie trata de convencerla para que cambie de opinión, ella decide con quien quiere pasar el fin de semana,  nadie trata de convencerla para que cambie de opinión, ella elige.

Carmen, sólo es una niña, y actúa como tal. Pero  sabe que papá y mamá son buenos amigos, sabe que papá y mamá no están enamorados, que no volverán a estar juntos, sabe que quizá papá o mamá vuelvan a  rehacer sus vidas. Pero de lo que está segura es que nunca será una moneda de cambio, que nunca chantajeará a sus padres, que nunca tendrá que elegir, que nunca se preguntará,  si ella es la causa de la separación. No llorará a escondidas preguntándose si ha tenido la culpa de la última bronca, Está segura que  papá y mamá estarán ahí, siempre con ella, porque es su princesa, porque no les mueve ningún interés económico, porque  ante todo SON PADRES.

domingo, 6 de julio de 2014

LA ENTREVISTA

Como  todos los días Juan Carlos se ha levantado a la misma hora, pero hoy un poco más contento,  su rutina  ha sido la misma, ducha, afeitado, desayuno y esperar  a  Lucía,  su mujer,  a la que lleva a trabajar al Ministerio de Fomento  todos los días.

En el coche, Lucia está especialmente más risueña, aunque en el fondo también se encuentra algo más preocupada, después de año y medio Juan Carlos va hacer su primera entrevista después de su despido. Después de año y medio observando cómo su marido se marchitaba día a día, por fin, hoy, le ha vuelto a ver ese brillo en los ojos, por fin, hoy, le ha vuelto algo de esperanza, por fin, hoy, Juan Carlos se ha atrevido hablar de futuro.

Mientras termina de pintarse en el coche, recuerda la voz de su marido cuando la llamo al despacho “Luci, me han llamado para hacer una  entrevista (le dijo con voz temblorosa) tengo que estar el miércoles a las diez y media de la mañana y preguntar por José María de las Arenas”. Lucía no se le ocurrió preguntarle qué empresa le había llamado, que tipo de trabajo le habían ofrecido, no se le ocurrió nada de nada, sólo se le saltaron las lagrimas, sólo fue capaz de decirle, “te invito a comer”, colgando inmediatamente el teléfono y marchándose al baño a llorar.

Lucia, este año cumplirá los cincuenta años, y de un tiempo para acá, la vida no ha sido fácil para ella, ha tenido que trabajar mucho y más duro, ya que en el Ministerio donde lleva  trabajando casi treinta años, las cosas se han ido poniendo cada vez más difíciles, cada día se enfrenta a más recortes sus apoyos han ido saliendo uno a uno del mismo, tras trabajar con ella cerca de diez años, ha visto como su departamento ha ido mermando poco a poco y los papeles amontonándose.

A ella,  nunca le asusto el trabajo, de hecho su puesto nunca peligro, después de los  distintos cambios de gobiernos. De ella se dice que es una persona responsable, que sabe dirigir bien a su equipo, que sabe encontrar soluciones donde muchos no creían que existían.

Pero desde hace más o menos año y medio, la vida de ella cambio radicalmente, todavía recuerda cuando llego a casa tras un día agotador en el Ministerio y encontró a Juan Carlos en la cocina, sentando ante la mesa, con una cerveza en la mano, y un taco de papeles en la otra.

¿Qué ha pasado Juan Carlos? ¿Qué son todos esos papeles? Le pregunto Lucía, mientras se quitaba los zapatos y buscaba algo en la nevera.

Me han despedido, le dijo Juan Carlos de sopetón, me han echado, le volvió de decir dando un trago largo a su cerveza, Lucía se paralizo, tardo algunos segundos más en sacar la cabeza de la nevera, ¿cómo es posible?, pensó Lucía, ¿qué vamos hacer? se dijo de nuevo y cogiendo otro bote de cerveza, cerro la nevera, sentándose enfrente de Juan Carlos. ¿por lo menos te habrán arreglado los papeles del paro? pregunto algo ofendida.  Claro mujer, aquí lo tengo todo, supongo, volvió a decir Lucía ¿qué has  revisado la liquidación?. Claro mujer, Juanjo no se ha separado de mi, y la hemos revisado juntos. Tranquilízate por favor Lucía,  todo está bien, todo es legal.

Ella quería desaparecer, ella quería meterse en la cama y hacer como si hubiera sido un mal sueño, ella no quería estar enfrente de Juan Carlos, no porque no le quisiera, no porque no le apeteciera estar con él, no, nada de eso. No sabía que decirle, Juan Carlos siempre había sido el optimista, Juan Carlos en todas las situaciones a las que se habían enfrentado desde hacía ya veinticinco años, siempre veía la botella medio llena, jamás de los jamases se permitió el lujo de verla medio vacía, para eso estaba ella, pesimista desde siempre, recibiendo apoyo  de su marido, escuchando sus consejos y llevándolos a cabo, con muy buenos resultados. Que le iba a decir ahora, que consejos le iba a dar ella ahora a él. Tenía todo su apoyo, siempre lo tuvo, pero ahora ¿qué iba a ser de ellos?, ¿ la botella seguiría medio llena?.

Los días fueron pasando, los meses también, y Juan Carlos no dejaba de mirar ofertas de trabajo de rehacer una y otra vez su CV y enviarlo a distintas empresas, Juan Carlos no dejaba de llamar a “amigos” ahora casi desaparecidos (estaban reunidos, no se encontraban en el despacho, no contestaban al móvil) definitivamente se habían esfumado. Mientras Lucía, no dejaba de hablar con compañeros, con superiores, tratando de buscar para Juan Carlos una nueva oportunidad laboral, pero siempre recibía la misma contestación, “es una persona muy cualificada, tiene un buen CV, pero tiene cincuenta y tres años, demasiado mayor”.

Ella siempre le contaba sus avances en relación a su CV, siempre optimista, le contaba que había hablado con fulanito que a su vez tenía un amigo que podría echarle una mano, jamás le contó que era demasiado mayor, que quizá tenía demasiada experiencia,  que buscaban otro perfil, que habría que formarle y una vez formado enseguida le llegaría la edad de jubilarse, ella siempre entraba en casa con una sonrisa, con algún enlace de alguna empresa para que insertarse el CV, pero Juan Carlos empezó a ver “la botella medio vacía ” , su mirada lo delataba, se marchitaba por días. Aunque con  una actitud positiva  (madrugaba, la lleva al trabajo, realizaba las tareas de casa, hace planes para el día), sus ojos no la engañaban sabía que de un momento a otro, Juan Carlos podría hacer explotar la botella.


Esa noche, Juan Carlos, una vez más se levanta de madrugada, como muchas más,  no es capaz de conciliar el sueño, Lucía, como de costumbre le escucha, levantándose en muchas ocasiones, en otras le deja a solas, sabe que lo necesita, pero hoy decide levantarse, mañana tiene la entrevista, mañana tiene que estar descansado, mañana va a ser su gran día, mañana por fin, será él quien la invite a comer. Sabe que está en el comedor con la televisión puesta, sabe que no la hace caso, sabe que la necesita, se acerca a él, se acurra a su lado susurrándole  “mañana la botella empezara a llenarse de nuevo”.

domingo, 15 de junio de 2014

TODA UNA VIDA QUE VIVIR

Tardan mucho, se decía mientras miraba por el gran ventanal del salón. ¿Les habrá pasado algo?, se preguntaba. Cuando los llame la semana pasada,  me aseguraron  que vendrían  y que traerían consigo a sus hijos.

Hoy era su cumpleaños, hoy cumplía 75 años, se había comprado para la ocasión, un bonito vestido rosa palo, había bajado a la peluquería, donde según Marta la peluquera de la Residencia  le había quitado de un plumazo diez años.

Estaba arreglada, estaba maquillada, estaba perfumada, estaba como siempre con ese aire de elegancia tan característico en ella, estaba esperando y no la gustaba, miraba su reloj de pulsera, mientras sostenía entre sus manos su teléfono móvil de alta generación, preguntándose una y otra vez el porqué de la tardanza de sus hijos.

Elisa, siempre fue una  mujer muy independiente, viuda desde  muy joven, nunca quiso casarse de segundas, con una vez vale, les decía a sus amistades, no volveré a cometer el error de casarme, tengo una vida que vivir.

Había tenido dos hijos Carlos e Isabel se llevaban poco tiempo, eran dos niños muy bien educados, habían estudiado en los mejores colegíos de Madrid y de Inglaterra. Los dos tenían sus respectivas carreras universitarias,  él Doctor en Derecho  y ella Ingeniero Informático.

Pronto empezaron a trabajar, los hermanos se llevaban bien, siempre juntos , todavía Elisa recuerda cuando sus hijos decidieron marcharse a Estados Unidos, a Isabel le ofrecieron una beca en uno de los Centros más importantes de San Francisco y Carlos sin pensárselo la acompaño, estuvieron cerca de tres años viviendo allí, a raíz de la gran crisis decidieron volver a España, trayéndose consigo sendas parejas, Elisa, sabía de las bodas de sus hijos, sabía que tenía dos nietos Anita y Stuart, pero ella nunca tuvo tiempo de viajar a San Francisco, tenía una vida que vivir.

Tardan mucho, continuaba diciendo sin dejar de mirar  por el gran ventanal del salón. Les a tenido que suceder algo, arreglándose una vez más el recogido. Fue entonces cuando Elisa decidió, acercarse a la recepción y preguntar si tenían algún mensaje de sus hijos, lo siento señora Martin de Leal, no tiene ningún recado, le dijo la amable recepcionista.

Una débil idea se le paso por la cabeza. “No van a venir”, pero enseguida la descarto, afirmando van a venir soy su madre y abuela, hoy cumplo 75 años volviendo al gran salón, volviendo  a mirar por el gran ventanal de la Residencia, diciéndose una y otra vez “vendrán” “claro que vendrán”.

Le dolían las piernas de estar en pié y decidió sentarse en una de las butacas, sin  perder de vista el jardín. Y sin saber muy bien porque, empezó a recordar  sus anteriores cumpleaños. Recordó  cómo se llenaba de gente su casa de Somosaguas (escritores, pintores, actores de cine y teatro, hasta videntes) era uno de los fines de semana más maravillosos. "La crème de la crème" contaban las revistas de cotilleos. Catering exclusivos, vinos de categoría, música en vivo, hasta un año hubo fuegos artificiales regalo de uno de sus invitados de Marruecos, recordaba los diferentes tipos de regalos que recibía y que ella, también ofrecía a sus invitados.

Recordó que muchos de ellos eran compañeros de viaje. Recordó lo bien que se lo pasaban en invierno cuando iban a esquiar a Suiza o a Estados Unidos. Recordó lo bien que lo pasaba en Estambul en primavera. Recordó también, lo bien que lo pasaba en Palma de Mallorca en verano y como lo alargaban marchándose a la República Dominicana.

Pero era incapaz de recordar una sola Navidad con sus hijos, no podía recordar cuándo fue la última vez que paso una vacaciones de verano con ellos, siempre estaban fuera estudiando, siempre de internado en internado, y en verano con Alma su tata que los llevaba de vacaciones a la casa de los abuelos paternos en  Peñíscola donde pasaban todas sus vacaciones y donde Elisa aterrizaba algún fin de semana, presionada por Alma. Tengo toda una vida que vivir, le decía siempre a la tata, tú no lo entiendes, y de malas maneras aparecía un sábado por la mañana y desaparecía el domingo a primera hora de la tarde.

En las horas que ella se encontraba en Peñíscola , sus hijos  agradecían el esfuerzo que su madre estaba haciendo por ellos, les llevaba a la playa, jugaba con ellos en la piscina de los abuelos, preparaba la merienda para sus amiguitos y hasta hacía planes con ellos para la próxima Navidad. Ellos siempre deseosos de que las horas no pasaran, ellos siempre deseosos de que ese año por fin celebraran la Navidad en Madrid, con su madre y abuelos, ellos deseaban creer, deseaban estar con ella, pero desgraciadamente eso nunca ocurría, desafortunadamente, la casa de Somosaguas en Madrid, siempre estaría vacía por esas fechas, un  año más,  Elisa y sus amigos decidieron pasar la Navidad al calorcito de una playa caribeña.

Y los años fueron pasando y los niños ya adolescentes, seguían educándose, seguían estudiando, seguían con su tata, Elisa aparecía en graduaciones, Elisa seguía apareciendo en Peñíscola, Elisa seguía llamando por Navidad, ahora sus hijos eran ya mayores y cuando se encontraba en Madrid deshaciendo o haciendo alguna maleta, siempre se justificaba con ellos diciendo: tengo una vida que vivir y salía de nuevo de sus vidas.

Hacía ya algún tiempo que la situación económica de Elisa era delicada, muy delicada, Esteban el hombre de confianza de sus negocios ya se lo advirtió. Debes echar el freno Elisa, las cosas ya no marchan como antes, empezamos a deber mucho dinero, tenemos que cerrar algunos negocios, pero la contestación que recibía de ella, era siempre la misma tengo una vida que vivir y salía del despacho de Esteban muy enfadada.

Esteban, que junto con Alma siempre estuvo al lado de los hijos de Elisa, decidió reunirlos en su despacho y contarle en la situación en la que está se encontraba. Tiene demasiadas deudas, habría que pensar en vender la casa de Somosaguas, le dijo preocupado. Los hijos que ya sabían algo, no pusieron ningún tipo de oposición, Isabel con cierta pena dijo, que se venda,  pero Peñíscola la mantenemos y miro a su hermano Carlos que de inmediato, afirmo con la cabeza.

¿Qué hacemos con ella? pregunto Carlos con cierta vergüenza, ¿con quién? pregunto Isabel, con mamá, donde vivirá ahora, continuo diciendo Carlos. Esteban, lo tenía todo calculado y les dijo que con lo que obtuvieran de la venta de la casa Elisa, podría ingresar en una buena Residencia, a su altura, dijo, mientras sonreía y cerraba la carpeta, pero, preguntó Carlos de nuevo, ¿ella está conforme con eso?, tendrá que estarlo dijo Isabel de repente, tiene una vida que vivir,  mirando   a su hermano, también con cierta vergüenza.

Los acontecimientos de desarrollaron, rápidamente, la casa se vendió muy bien, ninguno de los hijos quiso comprarla y eso que Esteban insistió, pero les traían demasiado malos recuerdos, Elisa fue perdiendo sus amistades, algunas igual que ella, habían perdido todo, decidiendo recluirse en alguna  Residencia que pudieran pagar, otras habían desaparecido, ya no había fiestas, ya no había viajes, se esfumaron.

El último cumpleaños que paso en Somosaguas lo paso con sus amigas del alma  Carmen y Daniela que igual que ella estaban solas y a punto de arruinarse. Fue un cumpleaños triste, fue un cumpleaños con una pequeña  merienda y una tarta de cumpleaños del Eroski. Ella sabía ya que el próximo sería en la Residencia, aunque siempre albergaba la ilusión de que alguno de sus hijos la invitara a irse a vivir con ellos.

 Tenía la esperanza que Esteban le dijera que alguno de los chicos había comprado la casa, que no tendría que preocuparse, que finalmente se quedaría allí, pero Esteban aparecía en casa con personas interesadas en el inmueble, ella siempre y antes de que apareciera la visita,  salía a dar un paseo, no quería ver la cara de esas personas, que invadían su intimidad, que visitaban  su dormitorio y se sentaban en su salón, era su casa y la iba a perder, sus hijos, definitivamente no la iban ayudar.

Elisa ingreso en la Residencia hacía ya nueve meses, tenía una buena habitación y la gente era amable con ella, había servicio peluquería, tenían una masajista y una piscina cubierta que en verano también podía usarse. Sus hijos junto con Esteban fueron con ella, visitaron todas las instalaciones y se marcharon con un “mañana te llamaremos para ver cómo has pasado tu primera noche”, ella se quedo en la puerta mirando cómo se iban sus hijos, se les quedo mirando con rabia y pena, la habían “aparcado” en una Residencia para viejos. ¿Qué habré hecho mal? se preguntaba mientras despedía a sus hijos y a Esteban con la mano.

Elisa seguía en su butaca, algo adormecida pero sin quitar la mirada del gran ventanal de la Residencia, sus ojos estaban humedecidos, no van a venir, repitió, no van a venir, tienen una vida que vivir.