miércoles, 29 de enero de 2020

... Y SE FUE


Ésta es la historia de  un chaval de 16 años, Quique.  Ésta es la historia de mi tío Enrique que nos dejo el pasado mes de Noviembre sin hacer ruido, sin dar problema alguno, se marcho donde él quería estar  desde hace algún tiempo.

-¡¡Ay sobrina que sabréis vosotros de la vida!! Me decía entre cerveza y cerveza.

-Cuéntame le dije expectante.

Madre mía, prosiguió diciendo. Me acuerdo como si fuera ayer cuando llego a casa el teniente de la guardia civil y le dijo a mi padre que Quique debía de desaparecer del  pueblo que D xxx el cura del pueblo me había tomado ojeriza.

Resulta que se había enamoriscado de mi novia Amparin y estaba moviendo sus contactos para llevarlo primero a un internado para ingresar más tarde en un  correccional y terminar en la Legión cuando cumpliera la  mayoría de edad

Cuando escuche eso sobrina, seguía relatando mi tío, le dije a mi madre que me diera todo el dinero que tuviera guardado, se ríe cuando me dice que apenas eran unas 700 pesetas  pero suficientes dice para llegar a Francia.

Nervioso,  busque a  mi amigo del alma y decidimos que esa misma noche desparecería de Valencia. Con poca ropa, poca comida y una cuantas herramientas salí de mi casa para no volver. Mi amigo y yo salimos como si fuéramos al cine con las muchachas en nuestras respectivas bicicletas. A la mitad de la sesión le hice una señal nos teníamos que marchar. Llegue a la estación muy nervioso y compre un billete en tercera para Barcelona, me quedaba lo justo para  comprar un billete a Francia así que tuve que racionar toda la comida que me había dado mi madre. Una vez llegue a  Barcelona busque a el  carabinero amigo del teniente de la Guardia Civil  del pueblo. Él me procuraría la documentación suficiente para poder pasar a Francia pero la espera se hacía insufrible, tenía hambre,  tenía sueño, tenía ganas de dejar atrás todo. Con mi billete en la mano para ser libre y 17 pesetas. El estomago seguía rugiendo, así que de perdidos al río dijo de nuevo salí de la estación y me compre un buen bocadillo.

Una vez pase la frontera pensé ahora qué la suerte quiso que en el vagón  coincidiera con otro chaval un poco más mayor que yo y una vez en tierra extranjera hicimos piña.
Fue duro sobrina, me volvía a decir mi tío, pasamos dos días durmiendo en un banco del parque y sin comer, ninguno de los dos teníamos dinero, ni sabíamos dónde encontrar trabajo, no hablábamos francés y a mi todo me parecía sospechoso. Uno de los días se acerco una persona con acento catalán nos pregunto si éramos españoles, no sabía cómo actuar, tenía miedo de que pudieran enviarme de nuevo a España y sin más me fui con mis herramientas al hombro sin decir una palabra. Pero al día siguiente su furgoneta blanca apareció de nuevo y entendí, buscaba gente para trabajar en la carretera y comencé hablar con él.
-¿Tiene tajo para dos más? pregunte si más
-¿Sabéis de construcción?
-Claro que si, dije emocionado
-¿Sabréis poner bordillos entonces?.
-Sí, claro que si respondí de nuevo
-Entonces montaros en la furgoneta.
De nuevo ríe mi tío y me dice: Con las ganas que tenía de comer y coger una buena cama habría dicho lo que fuera. Eran pocos los conocimientos que teníamos, pero aprendimos en unas pocas horas. Fue tal el entusiasmo, que a los pocos días hable con el catalán y le dije que queríamos trabajar a destajo.
A los pocos meses el trabajo empezaba a escasear, así que una vez concluida la jornada, me iba a buscar trabajo por los alrededores. Una tarde, después de una jornada dura de trabajo decidimos salir a pasear por las afueras con la suerte de toparnos con dos hermanos que  chapurreaban  español y  dueños de unos viñedos en la zona. Empezamos a hablar hasta derivar en el momento en el que nos encontrábamos mi compañero y yo. Sin más  nos ofrecieron quedarnos con ellos, además del jornal nos daban el almuerzo y vivienda. Les dijimos que cuando podríamos empezar.
De allí surgieron más viñedos y más trabajos, sin él saberlo, había encontrado un profesión donde sin duda se convirtió en uno de los mejores. Sabía que su futuro estaba entre esos viñedos extranjeros a los que termino queriendo como si fueran suyos.
Tras muchos años volvió a España y volvió a su pueblo, la persona que cambio su futuro por arte de magia desapareció,  pero ya no eran ni su España, ni su pueblo, sin quererlo se había convertido un extranjero más.

UNA PEQUEÑA ESPERANZA



Empezó a llorar mientras escuchaba la radio, ese día quizá, desaparecieran todos  sus problemas. Se acabó la hipoteca, se acabó pedir a sus padres dinero a final de mes,  se acabaron las noches en blanco.

Apoyada en la vieja encimera, no podía controlar las lágrimas que resbalaban sobre su rostro. La radio apagada y ella inmóvil con las manos entrelazadas, guardaba con celo un pequeño papel, una pequeña esperanza que por el último número no se hizo realidad.

lunes, 11 de febrero de 2019

...Y LA CASA SIN BARRER



Como diría una que yo me sé. "Entre los unos y los otros y la casa sin barrer". Pues una vez más no puedo estar más de acuerdo con ella.

Entre los unos con manifestaciones para y por la bandera y los otros encajando golpes (porque mira que les han dado liza desde que han llegado al gobierno), pues seguimos más o menos igual que estábamos antes, es decir "la casa sigue igual de sucia".

Al principio y para no engañarnos, la cosa no pintaba nada mal. Todos en los que me incluyo, pensó que esto iba a ir "viento en popa" que ver  la luz al final del túnel era posible, que  ilusa.

Nada más lejos, el túnel por lo visto es mucho más profundo de lo que pensábamos. El túnel tiene muchos recovecos por los que personas pocos deseables se han ido escondiendo, porque para que engañarnos siempre han estado ahí. Empezaron enseñándonos la patita para después mostrarnos su enorme pezuña, afilada, llena de perjuicios y  sucia muy sucia, haciendo creer al personal que son los redentores y que España los necesita como el comer.

No voy hacerles más publicidad gratuita, eso se lo dejo a las cadenas de televisión, radio y a los diarios que si supieran lo que estos energúmenos se están ahorrando a lo mejor y sólo a lo mejor se lo pensarían dos veces en hablar de ellos.

Lo que paso ayer 10 de Febrero de 2019 siglo XXI es para empezar a correr tipo Forrest Gump, que no dejo de correr en varios años.

Sentí  vergüenza al ver a  personas jugando con la bandera, llamando "ocupa" "traidor" y otros a pasar el domingo a Madrid por la cara,  ésta última opción es la que más me gusta. Unos hablan de unas  200 mil personas  otros sólo de 40 mil,  en todo caso en mi opinión fueron muchísimas.

He de confesar, que no soy de la "cuerda" del Sr. Sánchez, pero a estas personas que dijeron estas cosas,  me gustaría preguntarles ¿ocupa de qué? ¿traidor de quién?

Que yo sepa este señor esta donde le corresponde porque hubo una moción de censura y le correspondía estar donde esta en la actualidad . Traidor porque no quiere un eterno 155 para Cataluña. Porque prefiere negociar  con "relator" o no pero lo que no quiere supongo de ninguna de las maneras es que entre más gente a la cárcel por el mero echo de tener sus propias ideas políticas . 

Hablaba de vergüenza y sigo avergonzándome y sigo preguntándome como un país de la Unión Europea que se supone que esta afianzado en el siglo XXI puede tener "presos políticos", si "presos políticos por delito de rebelión", que para no llevarnos a engaños si salen, los pobres, saldrán más afianzados en sus ideas y elevados  a los altares.

Todo esto pasa porque el "amigo" o no tan amigo del Sr Casado  M. Rajoy se negó en rotundo hacer el Referéndum la primera vez que se lo sugirieron y estoy totalmente convencida que nos habíamos evitado muchos pero que mucho problemas. 

Problemas que,  por otra parte ahora son de difícil solución. Me da a mi en la nariz que la brecha es tan grande que no hay ninguna posibilidad de dar puntos algunos.

Pero pensándolo bien, creo que  todo esto está bien, pero que muy bien  orquestado pues hablamos de todos estos acontecimientos, nos comen el tarro con la bandera que por cierto llevamos todos en los relojes porque nos sentimos muy patriotas, pero a nadie le da por pensar que,  por ejemplo el Sr. Zaplana está ya en la calle, es cierto que le han trincado el dinero, pero una temporadita más en el trullo no le hubiera venido nada mal. La señora Botella,  si la mujer de Aznar debe 28 millones de euros ¿alguien sabe o se ha preocupado de informarse si finalmente los pagará?. Ignacio González también  en la calle, en Teruel tienen un buen problema con los servicios médicos. No tienen. Y miles de cosas más que como han pasado de puntillas por ellos, ya no nos importa. Lo más importante en  este momento es quien tiene la bandera más grande.

Para terminar lo único que se me ocurre contaros que es  soy fans de GH Duo, me encanta, con una salvedad, no aguanto a Jorge Javier, alguna pega tenía que tener.



domingo, 18 de noviembre de 2018

EL ÁLBUM DE FOTOS



Lleva algún tiempo sin escribir, no tiene ganas. Sale a pasear como todas las mañanas con su fiel amigo. Pero no ve nada que le llame la atención, no es capaz de imaginar alguna situación que le de pié a abrir el ordenador.

Hace casi un mes que discutió con su hermana por el dichoso Álbum de Fotos de la familia.

Se pasaba el día pensando, en la hora en que le dijo a ella que lo sacara que iban a pasar un buen rato y en la fatídica hora también, que le dijo que se lo dejara llevar.

¿Para qué lo quieres? Le dijo su hermana. Tienes todas las fotos escaneadas.

Venga no seas así hombre, te prometo que en dos días te lo devuelvo.

– El Álbum de fotos no sale de aquí.

Pero su hermana lo que no sabía era que a él le gustaba ver las fotos de su madre, es cierto que las tenía en el ordenador y que gracias a ellas, tuvo la suerte de encontrar su camino en la escritura.

Le gustaba tocar las fotos de su madre cuando era pequeña, le gustaba ver la sonrisa amable y sus ojos de felicidad. Le gustaba ver las fotos de su madre de adolescente con su rostro limpio sin ninguna sobra.

Adoraba ver esas fotos en la que la protagonista siempre era la sonrisa de ella y la expresión viva de sus ojos.

Esos ojos y esa sonrisa que con el tiempo fue desapareciendo, aunque ella siempre estuviese gastando bromas o riéndose su expresión había cambiado. Su sonrisa y sus ojos cada día más grises.

Un buen día, sin pensárselo apareció en casa y sin venir a cuento le pregunto:

Mamá ¿por qué no te vas?

– ¿A dónde hijo? le respondió ella divertida

–Mamá, no te necesitamos ya. Le dijo él con rostro serio. Tienes que marcharte de aquí.

A ella se le cayó el paño de las manos, sabía de lo que estaba hablando su hijo y musito:

– No puedo irme.

Claro que puedes mamá, ¿que te detiene aquí? ¿Él? Sabes que tiene su vida desde hace tiempo. No te quiere, sólo le gusta tenerte controlada. ¿Pero cuando te vas a dar cuenta mamá? Mi hermana y yo estamos ya independizados, tenemos nuestros trabajos y nuestros problemas, no es hora de que dejes tus miedos atrás y empieces a vivir.

– ¿A dónde hijo, a donde voy a ir?

– No digas eso mamá, sigues siendo independiente económicamente, siempre te estoy oyendo decir que te gustaría hacer esto y lo otro y él siempre que lo has intentado te ha cortado las alas, o te ha hecho cambiar de opinión. Mira ya es hora que salgas de aquí, del círculo del confort de él, que no es el tuyo desde que yo tengo uso de razón. Haz un pequeña maleta y vete, corre mamá.

– Ayúdame a poner la mesa.

Fue lo que tuvo por contestación. Pero cuando la miro algo raro le pasaba en su ojos un tímido brillo ellos comenzaba a aflorar.

Al poco tiempo, abrió su buzón y encontró un sobre dentro de el, una foto con un enorme GRACIAS por detrás, la miro y empezó a chillar y a saltar de alegría era de ella por fin estaba donde quería.

sábado, 3 de marzo de 2018

SE CRUCE, ESA CALLE





Intentaba no pasar por ese cruce, por esa calle, y cuando lo hacía tenía la capacidad de teletransportarse como si fuera un integrante más de Star Trek a una tarde de hacía más de 20 años en la que iban a celebrar la entrada de 1998.

Sus padres como muchos días, por no decir todos, acompañaban a su hijo mayor al trabajo que estaba relativamente cerca del domicilio familiar.

Paseaban comentando todo tipo de noticias o cotilleos del barrio, otros días sin embargo llegaban al trabajo de Antonio y no habían abierto la boca no les hacía falta, su hijo se limitaba a darles un beso en la mejilla a la vez que les susurraba en el oído “hasta mañana, os quiero”.


Él entraba en el ambulatorio donde realizaba su trabajo y sus padres volvían a casa dando así por finalizado el paseo diario.

En Navidad, solían subir a comer las uvas con él y sus compañeros, no tenían demasiado jaleo a esas horas. No les importaba que los padres y hermano de su compañero se acercaran y brindaran con ellos. Además la madre de Antonio, nunca llegaba con las manos vacías.

Un año más volvía a teletransportarse. Siempre al mismo año y la misma hora, lo odiaba, no quería, su cuerpo luchaba no quería ir. Pero su cabeza mucho más ladina, le engañaba y se lo volvía a llevar.

Y como si se tratara de algún perverso ritual se paraba en ese cruce, en esa calle y volvía a vivir aquella tarde del 31 de Diciembre de 1997, donde un autobús que se dirigía a las cocheras sesgo la vida de sus padres.

Él falleció al instante, ella con el poco resuello que le quedaba pudo llegar a abrazar a su marido y dar la última bocanada de vida que le quedaba. Antonio, impasible con los ojos muy abiertos miraba la escena, no escuchaba los pitidos de los demás vehículos, arrodillado junto a sus progenitores, no derramaba ni una lágrima. Recordaba las palabras de su padre cuando era pequeño diciéndole “los hombres no lloran, Antoñito”sujetándole fuertemente la mano.

Han pasado más de 20 años, Antoñito seguía sin llorar, psicólogos, psiquiatras le dijeron que era bueno llorar, que debía pasar el duelo. Él quería intentarlo, pero su cabeza mucho más rápida que él, no le dejaba, diciéndole una y otra vez “los hombres no lloran, Antoñito”. Si vamos una vez más puede que está vez no se los lleve el autobús. Vamos, venga vamos.

Y volvía a ese cruce a esa calle, donde nunca pudo conseguir meterse debajo de las ruedas del autobús para poder salvar la vida de sus padres. Donde la escena era siempre la misma, el arrodillado junto a ellos, los pitidos de los coches, las sirenas del Samur, sus compañeros recogiendo los cuerpos sin vida de sus padres y el arrodillado en el paso de cebra, sin parpadear. Siempre en ese cruce, en esa maldita calle.

SE CRUCE,ESA S

viernes, 12 de mayo de 2017

YA NO ME ACUERDO


Ya no me acuerdo, ni de tu risa, ni de tu prisa, por darme un beso. Ni qué botón, de mi camisa, desabrochabas primero…

Entra en su gran cocina, abrochándose su delantal, no puede dejar de tararear esa canción de Estopa. Su equipo espera sus órdenes. Hoy esperan al Michelin, alguien les ha llamado por teléfono y les han asegurado que hoy comería en su Restaurant.

Él parece no tener ninguna prisa, mira que todo esté perfectamente limpio, que los ingredientes estén perfectamente alineados sobre la encimera de acero inoxidable, sin dejar de tararear.

Mira a todo su equipo y no puede dejar de acordarse de la primera vez que la vio. Era un día lluvioso, tocaron a la puerta de atrás, y allí estaba ella. Con una carpeta amarilla donde guardaba su historial profesional. ¿Puedo dejarte un Curriculum? le pregunto empapada.

La miró, y supo que se quedaría con ella. La invito a pasar, ofreciéndola un chocolate recién hecho. Toma sécate, le dijo mientras le daba un paño grande de cocina limpio. Dejo que ella se secará tranquilamente, dejó que se tomara el chocolate que él mismo había preparado hacía pocos minutos Bien, vamos a ver que sabes hacer, hablo de nuevo.

Ella, sin mirarle, apoyo el paño húmedo sobre una de las sillas de la cocina. ¿Tienes un delantal? le pregunto. Sonrió y alargando la mano le ofreció uno de los suyos.

¿Empezamos? dijo de nuevo la muchacha, mientras se remangaba.

La miro a los ojos y con los brazos en jarras, le preguntó ¿Qué te gustaría que cocináramos?. ¿Pero, no me vas hacer una prueba?, dijo ella sorprendida. No, le respondió él. Dime, ¿qué es lo que te gustaría que cocinar? insistió de nuevo.

Así fue como ella entró en su cocina y en su vida. Ella siempre segura de sí misma, no preguntaba qué es lo que debía hacer, dejaba que sus manos trabajaran. Él la observaba junto con todo su equipo. Miraban la manera en la que manejaba el cuchillo, la manera en cómo podía desmenuzar una pieza de carne. Golpe seco, para más tarde terminar acariciando con especias el pedazo de carne.

Cocinaban, reían, se amaban, pero supo que pronto se marcharía, ella no dejaba de recordárselo cada noche. Me voy a marchar, le decía, mientras él la apretaba fuertemente junto a su pecho.

Una mañana lluviosa, cogió de nuevo su carpeta amarilla, su mochila y se marchó. No hubo despedidas, ni tan siquiera se miraron. Desapareció de su vida, mientras él tarareaba :

...Ya no me acuerdo, ni de tu risa, ni de tu prisa, por darme un beso. Ni qué botón, de mi camisa, desabrochabas primero…

sábado, 29 de abril de 2017

EL VIAJE DE CARLOS





Carlos, no ha tardado en fallecer. Mi último viaje, les dijo a los suyos mientras el equipo médico le preparaba.

Su padre deshecho en lágrimas, mira por la ventana de la habitación, no se consiente que su familia le vea roto por el dolor, y en ese mismo momento, ve pasar un avión, vuela bajito, tan bajito, que puede ver todo el aparato a oscuras excepto una de las ventanillas en la que hay una pequeña luz, se limpia los ojos y murmurando dice: "Buen viaje hijo mío, buen viaje".